L`INFORME | ALC
Se cumplen diez años de la marcha de Sanus y de la llegada del PP a la Alcaldía
Cinco días que cambiaron Alcoy
J.LLOPIS |
Actualitzat: 24/07/2010
|
13 comentaris
Hace justo diez años, Alcoy cerraba una de las etapas más importantes de su historia reciente e iniciaba una nueva andadura política que todavía continúa. Entre los días 24 y 28 de julio de 2000 el Ayuntamiento de la ciudad fue el escenario de una operación política que se saldó con la marcha de José Sanus, tras 21 años en la Alcaldía, y con la llegada al poder del Partido Popular, de la mano de Miguel Peralta. Una década después, la ciudad todavía sigue arrastrando algunas de las consecuencias de aquel convulso relevo y el paso del tiempo no ha logrado aclarar una interminable lista de dudas y de puntos oscuros.
En el origen de todos estos acontecimientos políticos, hay que situar los resultados de las elecciones municipales de 1999. Por primera vez desde la llegada de la democracia, Sanus pierde unos comicios y se queda con 10 concejales. Aunque el ganador es Miguel Peralta con 12 ediles, el alcalde socialista sigue en el cargo, gracias a un gobierno de coalición con Esquerra Unida (dos escaños) y con Nova Esquerra, que sólo tiene uno. La decisión del primer edil choca, desde un primer momento, con fuertes críticas dirigidas desde diferentes ámbitos ciudadanos, especialmente desde las organizaciones empresariales, que consideran que "debe gobernar el que ha ganado las elecciones", entendiendo que un cambio en la Alcaldía puede suponer un revulsivo para el desarrollo de la ciudad. Sanus rechaza con rotundidad esta línea argumental y durante los primeros meses de este mandato defiende a capa y espada la viabilidad de una coalición, afirmando que los alcoyanos han dejado claro en las urnas que quieren un gobierno de izquierdas.
Sin embargo, a partir del mes de enero de 2000, el alcalde da un giro total a sus planteamientos. Miembros del PSOE alcoyano recuerdan que Sanus propone de forma radical e innegociable la necesidad de abandonar la Alcaldía, por el bien de la ciudad y para que la Generalitat, dirigida entonces por Eduardo Zaplana, le levante el castigo económico a Alcoy y reanude sus inversiones públicas. Sobre esos planteamientos se desencadena una catarata de decisiones, que tienen como objetivo reventar el pacto de gobierno con EU y NE. En unos pocos meses, se privatiza la gestión del agua y el transporte urbano, con el apoyo del PP y el rechazo de los socios de gobierno. También se declara a Federico Trillo, representante del ala más dura del PP, hijo adoptivo de la ciudad, en una distinción que se interpreta claramente como una provocación a los partidos de izquierdas.
Es importante recordar que este "harakiri" político se produce en medio de un absoluto vacío de poder en el socialismo valenciano. A la dirección PSPV, que entonces estaba en manos de una gestora, Sanus le vende una versión de los hechos, en la que toda la responsabilidad de la ruptura del pacto corresponde a EU y NE. El alcalde todavía es un personaje de peso en el PSOE de la Comunitat y se mantiene, según señala un antiguo edil, como el único interlocutor que tiene el partido en la ciudad, ya que "dada su gestión personalista, el resto de militantes no conocíamos prácticamente a nadie en Valencia".
Hay que señalar, sin embargo, que esta apresurada carrera para abandonar el poder provoca las primeras voces críticas en el seno del PSOE de Alcoy. Durante la primavera de 2000 se suceden las reuniones clandestinas entre militantes y concejales, en un intento de frenar la decisión del alcalde y de mantener el gobierno de izquierdas. Todos estos intentos se ven frenados por la aparición de un sector del grupo municipal dispuesto a cumplir al pie de la letra las órdenes de Sanus. La posibilidad de una fractura en el Ayuntamiento acaba frustrando cualquier iniciativa para reconducir la situación.
Al final, en medio de una ciudad convulsionada, Sanus deja el cargo ael 24 de julio. Al día siguiente, el ya ex alcalde viaja a Valencia y le regala un cuadro de Antoni Miró al presidente Zaplana. Este obsequio, que saltará a la luz pública en otoño, tendrá consecuencias nefastas para la carrera Sanus en el PSPV, desatando un escándalo que le obligará a abandonar todos su cargos autonómicos y finalmente, a dejar el partido
Aunque directivos de la gestora viajan a Alcoy para hacer un último intento de parar la cesión de la Alcaldía, el día 28 de julio llega el pleno del relevo. Peralta sale elegido alcalde con los doce votos del PP, mientras que los otros partidos votan cada uno a su propio candidato. Hay que señalar que en medio de este debate, se llega a plantear la posibilidad de votar a la candidata socialista, la hoy diputada Rebeca Soler que ocupaba el número dos de la lista. Sin embargo, esta edil llega a afirmar que dimitirá de inmediato en el caso de que salga elegida. Finalmente, el cambio de gobierno se convierte en realidad: los socialistas pasan a la oposición por primera vez desde el año 1979 y los populares inician una etapa que todavía continúa.
Aunque la versión oficial de los hechos habla de "una renuncia por el bien de Alcoy" o de un ruptura por las tensiones internas en el gobierno de izquierdas, las circunstancias del relevo abren un inacabable arco de sospechas. Se apunta, en primer lugar, a fortísimas presiones por parte de los poderes económicos de la ciudad para que Sanus abandone la Alcaldía. También se habla de veladas amenazas desde el PP, para desencadenar una ofensiva judicial de denuncias en torno a irregularidades en la gestión del alcalde. Sea lo sea, lo único cierto es que una vez fuera de la Alcaldía, los populares cortan de raíz sus durísimos ataques a Sanus y convierten al ex primer edil en un personaje intocable.
Los testigos de aquellos acontecimientos no dudan en señalar que Zaplana es el verdadero cocinero de aquel singular cambio de gobierno en uno de los últimos ayuntamientos importantes que le quedaban al PSOE en la Comunidad Valenciana. Según esta versión de los hechos, Miguel Peralta se limitaría a "escudellar" un guiso que ya venía previamente preparado desde Valencia.
La hoja de ruta diseñada por Sanus para su abandono de la Alcaldía era una operación a más largo plazo. El ex alcalde prevía mantener el control del partido a través de un secretario general de su confianza. Sin embargo, este plan se desmorona al producirse la inesperada elección de Amando Vilaplana como máximo responsable de los socialistas alcoyanos. El hoy diputado es un hombre claramente enfrentado con las tesis de Sanus y partidario de recuperar la Alcaldía para la izquierda. A finales de diciembre de 2000, Vilaplana, Lluís Torró y Paco Valor anuncian en un acto conjunto, que rechazaran los presupuestos municipales del PP, lo que obligaría a Peralta (que gobierna en minoría) a convocar una moción de confianza que acabaría perdiendo y devolviendo el poder a la coalición PSOE/EU/NE. Esta operación política queda desbaratada por la decisión del edil socialista Quico Carbonell de pasarse al grupo mixto, asegurándole así la gobernabilidad a los populares para el resto de la legislatura. El desmarque de Carbonell, uno de los hombres más fieles a Sanus, evidencia con toda claridad la existencia de una trama de colaboración entre el ex alcalde y el PP.
El apoyo mutuo entre estos dos insólitos compañeros de viaje seguirá a lo largo de toda la legislatura. El sanusismo impulsará la ruptura del grupo socialista en el Ayuntamiento, con la marcha al grupo mixto de otros tres ediles; en una estrategia que culminará con la presentación a las elecciones de 2003 de una lista independiente, encabezada por la ex edil socialista y sobrina del ex alcalde Julia Company. Esta candidatura teledirigida, trufada de los partidarios más radicales de Sanus, le abre las puertas a la primera mayoría absoluta del PP en Alcoy. El resto, ya es historia reciente.
SEGUEIX-NOS A
ÀREA DE SOCIS
PARLEM TOTS

Carmina Nácher (directora de la Mostra de Teatre d'Alcoi)
divendres, 28 de maig de 2010
a les 12 hores
publicitat
MANUAL D'US D'AM
per coneixer una mica més el que tens entre mans.










Comentaris