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“Abusada por su propio padre con el resultado de un hijo”.

Las cifras de abuso sexual en el mundo son cada vez más preocupantes. Cualquier persona sin distinción de género alguno, niñas, niños y adolescentes, pueden resultar siendo víctimas de este terrible delito. En el talk show Yo Digo No Más , María Trusa, superviviente de abuso sexual a los 9 años, brinda su espacio para permitir a las víctimas alzar su voz para romper las cadenas del abuso sexual a nivel mundial. 

En el episodio 06 de la primera temporada del talk show, María Trusa aborda un tema que puede llegar a ser algo impensable e impactante para muchos, pero que para otros lamentablemente se ha vuelto muy común: el abuso sexual intrafamiliar.

Según las cifras del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, entre el 70 y el 85% de los casos de abuso sexual que se reportan, son casos de abuso intrafamiliar. Además, sólo el 10% de los abusadores son desconocidos por parte de las víctimas.

Para tratar este tema, el talkshow Yo Digo No Más cuenta con el fuerte testimonio de Betty Rodríguez, una superviviente de abuso sexual por parte de su propio padre, lo que le resultó en un embarazo a apenas 12 años de edad.

 

Una horrible experiencia que acabó con su infancia

Betty Rodríguez es una mujer emprendedora y filántropa, quien hoy día cumple con la misión de ayudar a mujeres que sufren de cáncer de mamas, permitiéndoles acceder a un tratamiento adecuado ya tomar los exámenes médicos que les permita detectar esta enfermedad a tiempo.

Sin embargo, tras esta mujer hay una historia que, a pesar de ser impactante y dolorosa, sirve como ejemplo para muchas personas que pueden estar pasando por un caso similar, para que rompan el silencio, alcen su voz y comiencen a sanar las heridas emocionales que estos episodios suelen dejar en la vida.

Cuando tenía apenas 12 años de edad, Betty fue víctima de abuso sexual a manos de la persona que se supone que debía brindarle protección: su propio padre. En su testimonio , Betty cuenta que ese momento fue muy difícil para ella, a pesar de que a su corta edad no entendía muy bien qué era lo que estaba sucediendo.

“Oyó que alguien me tocó, que alguien me hizo daño, sintió un dolor que no sabría cómo explicarlo”, comentó Betty mientras recorda que fue después de levantarse e ir al baño, cuando se dio cuenta de que el causante de ese dolor inexplicable era su propio padre.

Al cabo de unos días Betty empezó a sentirse dolor de salud y, al acudir al médico, se enteró de que el resultado de aquella terrible experiencia que sufrió a manos de su padre, había sido un embarazo.

Para Betty recordar esta historia resulta muy doloroso, y es que después de unos años, cuando finalmente pudo darse cuenta de lo que le había pasado, entendió que el silencio que su madre y familia le obligó a guardar sobre aquella dura experiencia, era injusto y solo le causaba más daño.

“Me sentía miserable ver que mi madre me obligó a callar”, mencionó Betty, aclarando que lo más triste fue que, aún al haber sido abusada y obligada a regalar a su hijo, su familia el sacón de su casa para quitarla a vivir en un internado con mujeres adultas que también iban a ser madres.

Hoy en día Betty es una mujer que, a pesar de haber sufrido esta dura experiencia, ha encontrado la forma de sanar emocionalmente, viviendo una vida plena junto a su esposo y sus tres hijos, incluyendo a lo que tuvo a sus 12 años, quien se ha convertido en un exitoso ingeniero.

 

El abuso sexual intrafamiliar es un problema real

Aunque puede parecer algo inimaginable, lamentablemente los casos como el de Betty Rodríguez son muy comunes alrededor del mundo. De hecho, las estadísticas demuestran que la gran mayoría de los casos de abuso sexual infantil, suelen ser perpetrados por personas cercanas a la víctima, muchas veces miembros de su propio núcleo familiar.

Por esta razón, es importante que las familias estén atentas a cualquier signo de abuso que pueda estar demostrando un menor de edad, los cuales muchas veces son ignorados por los adultos, e incluso los propios padres.

Cuando un niño por ejemplo se niega a abrazar a algún miembro familiar, o demuestra por quedarse sólo con esa persona, es importante no obligarle y prestar atención a cualquier actitud que pueda indicar que el menor está siendo víctima de abuso.

En los Estados Unidos, del total de denuncias que reciben los servicios de protección al menor, conocidos en inglés por las siglas CPS, sólo el 3% son casos en los que el perpetrador es un desconocido de la víctima.

Por otro lado, el Centro Nacional de Recursos para la Violencia Sexual en Estados Unidos, indica que alrededor del 34% de las personas que abusan sexualmente de niñas y niños, son miembros de la familia del menor.

 

Yo Digo No Más en el abuso sexual infantil

Como el caso de Betty Rodríguez, transmitido a través del tal show Yo Digo No Más, existen millones de historias de víctimas que muchas veces son obligadas a callar, motivadas por la decisión de familiares, o incluso por el miedo y el sentimiento de culpa que suelen desarrollarse después de una experiencia tan traumática.

Romper el silencio y denunciar los casos de abuso sexual, es el primer paso para empezar un proceso de sanación en el que la víctima pueda librarse del dolor y el sufrimiento emocional que puede causar este acto en su vida.

Para denunciar un caso de abuso sexual infantil en Estados Unidos, se puede llamar a los siguientes medios:

Además, para ayudar en el proceso de sanación también pueden ser útiles terapias como:

  • Psicoterapia entre niños y padres (CPP) (0-5 años)

  • Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (TF-CBT) (de 3 a 18 años)

  • Intervención de estrés traumático infantil y familiar (CTFS) (de 7 a 18 años)

  • Tratamiento centrado en el trauma modificado culturalmente (CMTFT) (edades 3-18)

Casos como los de Betty Rodríguez lamentablemente son muy comunes en todo el mundo. Es importante tomar conciencia, alzar la voz y apoyar a las víctimas invitándolas a romper el silencio, para así contribuir en la lucha contra la pandemia silenciosa del abuso sexual.