Article d'opinió de Opinió de Toñi Serna, secretària d'organització provincial del PSPV-PSOE i diputada autonòmica,
Ahora a por el perdón
Afirma Jose Antonio Zarzalejos en su obra "Mañana será tarde" que "la corrupción es un artefacto letal contra la legitimidad del sistema". Yo no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación; realmente la corrupción es una de las peores caras del sistema democrático. Se llega a introducir en nuestra sociedad y en nuestro modo de vida de tal manera que puede hacer normal lo que es anormal y ético lo que nunca lo puede ser. Pone en entredicho las bases fundamentales de nuestro sistema de organización y funcionamiento, además de poner en evidencia los fallos en el control y seguimiento del desarrollo normal y coherente del sistema. Toñi Serna, secretària d'organització provincial del PSPV-PSOE i diputada autonòmica
Afirma Jose Antonio Zarzalejos en su obra "Mañana será tarde" que "la corrupción es un artefacto letal contra la legitimidad del sistema". Yo no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación; realmente la corrupción es una de las peores caras del sistema democrático. Se llega a introducir en nuestra sociedad y en nuestro modo de vida de tal manera que puede hacer normal lo que es anormal y ético lo que nunca lo puede ser. Pone en entredicho las bases fundamentales de nuestro sistema de organización y funcionamiento, además de poner en evidencia los fallos en el control y seguimiento del desarrollo normal y coherente del sistema.
Pero que nadie crea que la corrupción es como un ente que va invadiendo nuestra vida; como algo que se produce y se retroalimenta por él mismo y de manera autónoma. Ni mucho menos. La corrupción no es un fenómeno como algunos han intentado hacernos creer. La corrupción tiene cara, nombres y apellidos y, además, forma parte de un modelo de trabajo. Por todo ello es fácil reconocerla y mostrarla.
Decir que en esta tierra, la nuestra, la de todos y todas, hay algunos y algunas que con su manera de entender la política y gestionar los recursos de todo nos han hecho sentir vergüenza, sería poco. Hasta nos ha dado pena escucharlos. Pero vamos, que no hablo de una pena lastimosa, inmerecida por cierto, sino de una pena de hastío y desengaño. Hace mucho tiempo que desde las filas socialistas veníamos denunciando que "algo olía a chamusquina". Definitivamente no ha sido la política la que ha sentenciado, sino la justicia la que ha juzgado y sigue juzgando determinadas actuaciones de miembros del partido que acaba de salir del Gobierno de la Generalitat Valenciana. Un gobierno que nos colocó a todos en el mapa del descrédito y la corrupción.
¿Cuántas veces os han preguntado fuera de esta tierra qué pasa en la Comunitat Valenciana?. Me atrevo a decir que muchas. Pues a mí también. He sentido ese hastío de olor a rancio que acompaña lo que está pudriéndose; eso nos estaba pasando. Y repito que no lo digo yo, no lo afirmamos los socialistas que tanto lo hemos denunciado, lo han dicho los tribunales y de manera muy clara.
Así que ahí tenemos muchos ejemplos, para la vergüenza de muchos y la indiferencia de unos pocos. Casos tan deplorables como "el caso Blasco", donde se roba a los pobres para dárselo a los ricos (siempre creí que la leyenda era al revés), Gürtel, Noos, Brugal, Emarsa, Fitur, Terra Mítica, y más y muchos más. Es tal el despropósito y el número de irregularidades en la gestión y administración de nuestros recursos que el propio President Ximo Puig ha afirmado en repetidas ocasiones que no estamos ante casos de corrupción aislados sino ante "el caso PPCV".
¿Y ahora qué?. Pues, lamentablemente, por ahora nada nuevo en las actitudes a las que nos han tenido acostumbrados. Hace unos días la señora Isabel Bonig, acompañada de Rajoy, nos pidió perdón a todos y a todas. Bueno a alguien le puede parecer que no está mal esta actitud y que es cortés pedir perdón (digo yo que qué menos). Desde luego ya entra en el ámbito de lo personal lo que cada uno estemos dispuestos a hacer y el valor que le demos al hecho de perdonar. Pero yo me permito afirmar que dentro de lo terrenal será la justicia la que dicte las sentencias, con perdón o sin perdón, y que nuestro trabajo es que nadie quede impune por actitudes deplorables que han favorecido el enriquecimiento de unos pocos y el empobrecimiento de muchos.
Nosotros seguiremos denunciando y trabajando para sacar a la luz todo aquello que sirvió para tambalear los cimientos de nuestro sistema en la Comunitat. También para poner los medios que impidan que estos hechos puedan volver a repetirse y al tiempo que trabajamos por la regeneración democrática en esta tierra. No me cabe la menor duda que la justicia hará su trabajo como siempre. Pero sí les digo, señores del PPCV, que cuando la democracia se activa es implacable y no tiene complejos, lo del perdón ya es otra cosa.
Toñi Serna, secretària d'organització provincial del PSPV-PSOE i diputada autonòmica






