LA AUTOVÍA CENTRAL ENTRA EN SU ÚLTIMA FASE TRAS UNA GESTACIÓN DE 15 AÑOS
La idea se empezó a gestar a finales de la década de los ochenta del pasado siglo. Expertos en desarrollo territorial planteaban la necesidad de construir una nueva autovía que uniera Alicante y Valencia por el interior. El proyecto nacía cargado de simbolismo, ya que representaba la reparación de un agravio histórico: el déficit de comunicaciones que venían sufriendo comarcas industriales como l'Alcoià, la Vall d'Albaida, la Foia de Castalla o El Comtat. Se proponía la construcción de una gran arteria, paralela a la autopista de la costa, que diera salida a los productos de sectores altamente exportadores, como el textil o el juguete. Esta línea teórica cristalizó en el año 1994, con la firma de un gran pacto entre el Ministerio de Fomento y la Generalitat Valenciana, que acordaban repartirse la financiación de los ocho tramos que componían la autovía central.
En 1997 se completaba la construcción del primer tramo, el que discurría entre Alicante y San Vicente. Cuatro años después, se acababa la parte de Castalla. En 2002, se abría al tráfico el trazado entre Canals y Albaida, que incluía el espectacular túnel de la Ollería. Durante ese mismo ejercicio se inauguraba la variante de Ibi. A partir de ese momento, el proyecto sufre un parón que se prolongará por espacio de tres años. Quedan atrapados en este impasse los cuatro tramos correspondientes a Alcoy y a la comarca de El Comtat, que son los que presentan una mayor complejidad y un mayor coste económico. Valga como ejemplo un dato altamente significativo: cada kilómetro de autovía del Barranc de la Batalla costará en torno a los 13 millones de euros.
A partir de 2005, la obra entra en un frenético proceso de reactivación. Se inician, de forma prácticamente simultánea, las obras del Barranc de la Batalla, de la variante de Alcoy, del tramo de El Comtat y del nuevo puerto de Albaida, que en su conjunto suponen una inversión cercana a los 300 millones de euros.Aunque el calendario inicial prevía que las cuatro obras estuvieran acabadas en 2008, las dificultades orográficas y las sucesivas ampliaciones de presupuesto han provocado notables retrasos. El año pasado se abría al tráfico la circunvalación y el Ministerio de Fomento prevé tener listos los otros tres tramos a lo largo de este ejercicio, incluido el del Barranc de la Batalla que ha supuesto la construcción de un costosísimo sistema de túneles y viaductos.
Esta nueva vía de comunicación, que reducirá a 90 minutos el tiempo del trayecto entre Alicante y Valencia, ha generado numerosas expectativas para el desarrollo futuro de estas comarcas. Localidades como Ibi y Castalla ya han vivido un importante "boom" industrial, generando grandes polígonos en torno a la carretera. En Alcoy y en El Comtat también se proyectan áreas para la industria en torno a la nueva autovía, que jugará un papel de primer orden en sus planeamientos urbanísticos.
En la planificación de esta emblemática obra pública se han calculado hasta los últimos detalles. Un estudio señala que la nueva carretera albergará un tráfico diario de 18.000 vehículos. Asimismo, la reducción del tiempo del viaje entre Alicante y Valencia permitirá ahorrar 20 millones de litros de combustible al año, reduciendo las emisiones de CO2 en más de 52.000 toneladas.
Sin embargo, conforme entra en su recta final la obra, en la comarca se desencadena una nueva preocupación. Existe el convencimiento de que la nueva carretera atraer&






