El tiempo - Tutiempo.net
Alcoi
El temps

Article d'opinió de Rafa Gandía Borredá , Historiador de la Fiesta

Rafa Gandía Borredá

Churros: Una comparsa singular en la fiesta

En ocasiones, conviene llevar la vista atrás, a aquellos compases de la historia donde la vida transcurría a otro tempo. Compañero sigiloso, implacable, imperecedero que arrastra hasta nuestros días aquellos retazos, en los que basta con mirar, con asomarse, con desear, con ojear aquella fiesta que un Ontinyent fascinante y orgulloso, trabajador e incansable paseaba de nuevo por sus calles.    

              Los moros y cristianos se visten sobre todo de unas gentes dispuestas a escuchar con el oído del corazón. A disponer, a preparar, a encandilar, a desplegar en aceras, balcones y ventanas los ánimos y el júbilo imborrable y desbocado al paso de las comparsas que, en 1914, una vez más transitarían calles recónditas y estrechas levantadas a golpe de esfuerzo y sacrificio.

             En el verano de este año irrumpía el comienzo de la primera lid mundial, en la que el gobierno de nuestra nación manifestaba su neutralidad. La fiesta cívico-religiosa al Santísimo Cristo de la Agonía, fruto de una gestación muy laboriosa, quedaba publicada a las seis de la tarde del domingo 14 de agosto, quedando oficialmente incorporada la novel Comparsa de Churros. El tradicional cortejo, partiría desde la plaza de Alfonso XIII y contaría con representación de todas las comparsas cristianas y sarracenas.

            Antes de dar su salto al tablado de la fiesta, se escribirían los prolegómenos el miércoles 22 de julio de 1914. El entonces vicepresidente en funciones de la Sociedad de Festeros, José Coll, sometía a la digna autoridad del alcalde, Salvador Bueso Arquivola, el diseño de los “Baturros”, de nueva creación que solicitaba concurrir a los festejos, con el ruego de ser examinado, y si merecía su aprobación, fuese devuelto con el sello de la alcaldía, o en su defecto, con la nota de reparos, pues así interesaba a los fines de la Junta Directiva de Fiestas, presidida por el marinero José Gil Calatayud.

            Nuevamente la notoria escasez de información en las fuentes festivas, nos privan de conocer detalles y causas concretas acerca del porqué de su creación, sus ideales políticos o gremiales, sus desapariciones momentáneas o reapariciones fugaces, como consecuencia de las críticas situaciones políticas y económicas vividas… Sus componentes que, a indicación del programa-revista de 1960, procedían en su mayor parte del barrio de la Canterería, eran por su ubicación insustituibles animadores y partícipes de la “Nit del Riu”. Entre sus fundadores se anota a Rafael Albert, Tomás Valls, Enrique Sanchis Galiana, Rafael Tortosa Asensi, Gonzalo García, Gonzalo Vidal, Andrés Lizandra, José Salvador Mollá, José Reig, Agustín Santacruz y Joaquín, Enrique, José y Francisco Reig.

        Popularmente conocidos como “Churros” por lucir el atuendo de la región de Aragón, se incorporaron a las huestes cristianas, integradas por Contrabandistas (Capitanía), Marineros, Estudiantes (Abanderado), Vizcaínos y Labradores, mientras a las sarracenas pertenecían Kábilas (Capitanía), Rifeños (Abanderado), Moros Marinos y la Caballería Mora. Aquellas, sus primeras fiestas, celebradas con la autorización del Gobernador Civil de la provincia, Juan Tejón Marni, y una subvención municipal de 500 ptas. discurrieron en los días 28, 29, 30 y 31 de agosto.

           Durante aquellas calendas veraniegas se celebró la temporada teatral de fiestas, iniciada el día 15, con un amplio y selectivo repertorio de obras de la compañía “Al público”, cuyo propósito era hermanar lo moral con lo artístico quedando a tal propósito excluido “el verde”

            Partícipes en todos y cada uno de los actos del amplio programa y encuadrada dentro de las comparsas que no poseían baile propio, aportaban a cambio su agrupación musical a las acostumbradas serenatas que en determinados lugares se ofrecían en las imparables y jubilosas noches.

           Esbozado su inicio en el lienzo festivo, quedaron obligatoriamente apeados del opulento auto sacramental en 1916 y 1941, tras las decisiones del alcalde José Puig Puig y del Ministerio de la Gobernación respectivamente, y en 1936-38 por no celebrarse las fiestas a consecuencia del desarrollo de la guerra civil. Hasta su desaparición al finalizar los festejos de 1963 y por una serie de circunstancias que ignoramos hasta el momento, y que entendemos serán plenamente justificadas, se ausentaron durante los años 1932 a 1934, en plena II República. La eficaz intervención de la Comisión Mixta de Fiestas, encargada de preparar el LXXV Aniversario del festejo, consiguió rescatarla y  participó acompañada de la Banda Unión Musical de Ontinyent en la memorable celebración de 1935.

          Finalizada la contienda, los Churros, al igual que el resto de los festeros exultaron de gozo y se dispusieron a seguir viviendo arrobados a la fiesta de moros y cristianos con la incorporación, en los años posteriores, de nuevos componentes que sumaron y aportaron sus inquietudes, protagonizando memorables y aplaudibles capítulos, en ocasiones envueltos con el sonido de guitarras y bandurrias y el canto de unas jotas.

      Entre las muchas riquezas que atesoran los “Aragoneses”, como también fueron denominados por algunos rotativos, figuran su religiosidad y veneración al paso de la venerada imagen del Smo. Cristo de la Agonía ante las puertas de sus moradas, en su bajada a la población y en su retorno a su ermitorio encendiendo, junto al musitar de plegarias, numerosas luces de bengala. Fueron pieza clave en la preparación y desarrollo de la anhelada “Nit del Riu” de la que fueron el alma al ofrecer sus hogares, infraestructura, sus formas y comportamientos y como no, suministrar suculentas viandas asadas junto a las típicas “espigues torraes” y un buen vaso de vino que, en parte, ayudaban a la economía de la comparsa.

       Con mucho esfuerzo pero con gran dosis de ilusión y júbilo fueron partícipes del I Centenario de nuestra fiesta, celebrado en 1960, teniendo como primer tró a Vicente Belda Sanchis, acompañados por la Unión Musical de Atzeneta d’Albaida y aportando a la Corte de Honor a Leonor Agulló García.

        Tras no poder vivir el gozo de unas nuevas fiestas en 1961, volvieron a ella al año siguiente para ser portadores de la enseña del ejército cristiano, misión que con todos los honores desempeñó Vicente Belda Sanchis, siendo primer tró Rafael Pastor Mora y Maruja Blay Fayos su dama de honor.  

         Poco a poco su hermosa historia, iniciada en 1914, como un sueño y una ilusión…, casi como una quimera, llegó a su fin tras las fiestas de 1963. Y no pudieron hacerlo mejor que guiando a las huestes de la cristiandad. Enrique Reig Mira a lomos de su macho “Romo”, sintió el abrazo y el gozo de la historia y recogió el aplauso y los latidos de los corazones convocados a la alegría, a la amistad, a la fiesta, a la tradición, a la diversión y a la devoción    

         La Comparsa de Churros, la integraron gentes que degustaron la fiesta, la amaron en sus detalles, ofreciendo, con entusiasmo y pasión, sus propios espacios para el encuentro y la diversión unidos a sus trabajos, siendo ejemplo para la tradición y la historia. Vivieron la fiesta y la hicieron vivir sin prejuicios ni distinciones, con sana y alegre camaradería, escribieron una hermosa página de la historia y de la felicidad de nuestra ciudad. Su ejemplo, su filosofía e idiosincrasia nos sirven para asentar las bases sobre las que asentar el devenir de nuestra fiesta.

  


  • Una comparsa que inició su hermosa andadura en 1914 y llegó a su fin tras las fiestas de 1963.
  • Sus componentes procedían en su mayor parte del barrio de la Canterería, eran por su ubicación insustituibles animadores y partícipes de la “Nit del Riu”