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Ciberdelitos y adolescentes: una relación cada vez más estrecha

Los  delitos cibernéticos cometidos por adolescentes son, lamentablemente, cada vez más comunes. Y es que, para nadie es un secreto que el acceso a la web se genera en edades cada vez más tempranas. Si a ello le sumamos la vulnerabilidad de los niños y adolescentes, las probabilidades de que estos sean víctimas o victimarios son cada vez más elevadas.

La sociedad ha cambiado y esto aplica, también, en el modo en el que nos comunicamos e interactuamos con otras personas. En los últimos años, de hecho, las redes sociales han llegado a suplantar, en muchas ocasiones, el contacto directo y aunque este modo de interacción tiene muchas ventajas también es un mundo peligroso al que los adolescentes y niños acceden cada vez más temprano.

Esa vulnerabilidad de los niños y adolescentes se refleja en cómo estos últimos son cada vez más propensos a cometer delitos en Internet. Y es que, las redes sociales se han convertido en el caldo de cultivo perfecto para que los jóvenes cometan este tipo de delitos.

Aumento de los ciberdelitos en adolescentes

Tal y como comentamos anteriormente, el aumento de los ciberdelitos en adolescentes pone en evidencia cómo los jóvenes son sumamente vulnerables a caer en manipulaciones y malos caminos cuando acceden de manera indiscriminada a la web y a las redes sociales en general.

En este sentido, es importante hacer énfasis en que la Comisión Europea ha arrojado unos datos sumamente preocupantes según los cuales los niños comienzan a utilizar la Web a una edad promedio de siete años. El mal uso de esta tecnología deriva en innumerables problemas de comportamiento e interacción con otros niños y adultos, además de ser mucho más propensos a cometer delitos a través de estos medios. Los niños y adolescentes, debido a un mal uso de la web y redes sociales son, muy frecuentemente, víctimas de personas inescrupulosas pero también, en algunas ocasiones, son los victimarios. 

¿Cuáles son los ciberdelitos más comunes?

Tal y como comentamos anteriormente, los ciberdelitos son cada vez más comunes y estos son cometidos, en muchas ocasiones, por adolescentes. Las razones detrás de este aumento son múltiples e implican responsabilidad de la sociedad en general, tanto del sistema educativo como de la familia, el Estado y la comunidad.

En cualquiera de los casos, se trata de un problema en constante crecimiento y dentro del mundo cibernético, algunos  delitos son más comunes que otros. A continuación, vamos a compartir contigo algunos de los ciberdelitos más comunes que son realizados por adolescentes:

Ciberacoso

Lamentablemente, España es uno de los países de Europa con más incidencia de acoso escolar y debido a las redes sociales e Internet en general, este acoso ha traspasado las fronteras de los colegios y persigue a las víctimas a todas partes.

Según el primer informe mundial del bullying, aproximadamente 7 de cada diez niños y adolescentes sufren acoso y ciberacoso en España. Es una realidad demoledora pero, por el lado positivo, también es importante destacar que España es el único país de la Unión Europea que dispone de acciones legales para quienes cometen este tipo de delitos, las cuales están establecidas en el Código Penal. 

Morphing 

Este delito, cuando es cometido a menores de edad, es uno de los más penados por la ley. Básicamente, consiste en cuando se altera o comparte la imagen de un o una menor sin su consentimiento y dicha imagen vulnera su dignidad e intimidad. Suelen ser considerablemente comunes cuando los niños y adolescentes envían fotografías desnudos o semidesnudos que, tal y como comentamos, afectan su dignidad, incluso cuando dicha fotografía se envía de manera espontánea. Quienes difundan dichas imágenes pueden ser procesados a nivel legal, aun cuando los encargados de cometer esa difusión sean otros menores de edad.

En este caso, es un delito que está debidamente tipificado en la Ley Orgánica de Protección Civil y también está tipificado en la Constitución Española. Además, cuando alguien comparte este tipo de  imágenes también se puede considerar un material pornográfico con todas las consecuencias legales que ello implica.

Sexting sin consentimiento

Esta es otra de las prácticas más comunes entre los adolescentes. Sin embargo, divulgar la información que se transmite, así como presionar a la otra persona para que participe también está tipificado como un delito dentro del Código Penal. Quienes reenvían o publican este tipo de información también están cometiendo un delito. 

Grooming

Este es otro de los delitos más graves que comenten tanto adolescentes como adultos y que consiste, básicamente, en un proceso de acoso y de abuso sexual.  Esta situación suele iniciar, casi siempre, de manera online y puede incluir desde simplemente hablar de relaciones íntimas hasta conseguir material audiovisual que pueda poner en jaque la dignidad de la otra persona.

Uno de los datos estadísticos más preocupantes es el arrojado por un estudio que realizó la Universidad Internacional de La Rioja en el que se determinó que casi uno de cada cuatro menores de edad ha sufrido en algún momento de sus vidas acoso a través de esta práctica, en específico. Igual que en los casos anteriores, este delito también está tipificado en el Código Penal, específicamente en el artículo 183. 

Estos delitos pueden ser cometidos por cualquier persona pero suelen ser considerablemente comunes entre los adolescentes, tanto desde el punto de vista de sufrirlos como de cometerlos. Lo positivo, dentro de las devastadoras estadísticas actuales, es que muchos de estos delitos ya son tipificados como tal dentro del Código Penal y esto abre las puertas para que las víctimas puedan tener justicia.

Sin lugar a dudas, las redes sociales y el acceso a la web son ventanas maravillosas que nos pueden proporcionar muchísimos beneficios y acercamientos. Sin embargo, cuando se utilizan indiscriminadamente, pueden también ser una puerta de acceso a sufrir y cometer delitos que afectan seriamente la salud mental y emocional de las personas, siendo los adolescentes, en ambos casos, uno de los grupos más vulnerables por la edad que implica poca madurez y caer, más fácilmente, en la manipulación de adultos, de grupos y de lo que observan en las redes sociales.