El mayor activo de la CAM
Como dice el refrán Daría todo lo poco que sé, por lo mucho que ignoro, lo que sabemos es muy poco de lo que ha ocurrido, los artífices del descalabro en las segundas líneas siguen en sus puestos y además ratificados por los interventores del FROB, y ya me dirán como los pirómanos pueden apagar el fuego. No hay que escandalizarse del cinismo con que se actúa en esta sociedad, se comenta que estamos tan mentidos, que hasta la verdad nos parece mentira.
Los cleptócratas actúan, imagínense cómo directivos que permanecen en sus puestos van a descubrir los atropellos cometidos, cómo van a delatar operaciones inmobiliarias cedidas en remate a la mitad de su valor a amigos, cómo van a delatar operaciones sin salida que ellos mismos autorizaron…? ¿Dónde estaba el Banco de España, el consejo de administración, de vigilancia y la auditora?
En todo este proceso todos se olvidan, no sé si deliberadamente o no, del principal activo de la entidad: sus clientes. La entidad cuenta con una amplia red fruto muchos años de antigüedad y de fusiones de pequeñas cajas locales, ello hace que casi todos tengan una cuenta en la CAM, y otras cuentas en otras entidades, pero en la CAM siempre, este activo es el que aparentemente nadie valorara , pero sí que lo tendrá muy en cuenta el comprador en sus estrategias de adquisición.
Podemos y debemos redimensionar las estructuras, reducir gastos generales, cambiar el equipo directivo, desinvertir en activos no estratégicos y recobrar morosos etc. etc., pero lo que nunca se debe olvidar son los clientes, la entidad está sufriendo una perdida “estratosférica” de clientes por dos motivos fundamentales, el abandono de los mismos por parte de la gestión comercial de la entidad del día a día, ocupados en otros menesteres , y por otra parte, por la situación que imponen los administradores del FROB , de cero créditos y renovaciones, con lo cual les obligan a los clientes a huir de la entidad, que quedará limpia de polvo y paja y de clientes cuando ellos y el equipo directivo dejen de administrar, ya que lo que están administrando se parece más a un cierre, liquidación ordenada, que a otra cosa, ya que además de procurar aclarar las cuentas, deben hacer que la entidad continúe con su actividad para que se mantenga en lo posible la actividad que es su negocio y los clientes.
Y me dirán cómo pueden trabajar con los clientes los gestores comerciales. Son la cara visible de la misma y los que enlazan con la clientela y lo único que pueden hacer es parar los golpes de las reclamaciones de los clientes, ¿quién coloca su dinero en la entidad en la actualidad? La fuga es tremenda y a este paso poco va a quedar, los activos fallidos y poco mas , aunque su potencial de clientes será recuperable para el futuro comprador. En la actualidad pocos gestores en entidades financieras , ven en los empleados y en sus clientes un activo , pero en este negocio son el principal , y estamos hablando de empleados de calle, gestores y personas que se baten el cobre en las oficinas y por otra parte de pequeños clientes de cuentas de ahorro y pymes, porque a los altos directivos nunca les pasa nada , ya lo ven ratificados en sus puestos, quien les pregunta por su errónea estrategia, quien les pregunta por su ineptitud, en la gestión (recientemente un juez de Nueva Zelanda mando a la cárcel a dos directivos de una entidad financiera quebrada por su ineptitud). Nadie, se erigirán en los salvadores de la gestión posterior.
El Gobernador BdE, en una reciente conferencia en el Instituto de la Empresa Familiar dijo, que los directivos debían reconocer los problemas, identificar los cambios y después aplicaros, ni los propios auditores permanentes del BdE detectaron los problemas siendo que uno de los principales rasgos de la mala gestión en una entidad financiera es un crecimiento demasiado rápido y una asunción de riesgos desmedidos, como ha ocurrido en la CAM, cuando esta gestión es así, las entidades ocultan sus problemas maquilando las cuentas , esto se repite entidad tras entidad, y sus situaciones de insolvencia nunca son declaradas por el banquero, ni reconocidas por la auditoría “independiente” ni por el Banco de España.
Mala gestión harán los interventores cuando no tengan en cuenta el activo de sus clientes, que antes y ahora es fundamental para el futuro.
RAFAEL MONTAVA MOLINA
Consultor de Empresas






