¿Somos todos iguales ante la 'justicia' popular y la de los medios?
La noticia corre como la pólvora. Un conocido profesor universitario y capitán de la Fiesta fue denunciado la pasada semana por un menor que le acusa presuntamente de abuso sexual. La Policia Local intervino y la Nacional es la que investiga los hechos. La denuncia existe y no es una invención. ARAMULTIMÈDIA la ha corroborado hasta por dos fuentes distintas, la más importante y oficial, la portavocía de la Policia Nacional en Alicante. Nombres y apellidos, fecha, lugar y hechos. Todo es cierto. Como marcan los manuales de Periodismo, AM telefoneó al presunto acusado quien, por supuesto, negó tajantemente los hechos. Desde comisaria de Policia en Alcoy se niegan a dar información porque 'se trata de un tema de menores', aunque es realidad, se trata de quien se trata. Es lo que tiene vivir en una ciudad media en la que todo el mundo se conoce.
Con los hechos delictivos confirmados, los periódicos alcoyanos se plantean si dar la noticia en portada y con nombres y apellidos o dejar que sea la Justicia 'de la calle' la que dicte sentencia. El revuelo se apodera de las redacciones y como por consenso no hablado, todos decidimos mantener la noticia en la nevera aunque nos queme en las manos. Nadie quiere arruinar la carrera y el prestigio del capitán y profesor. Por eso se aplica la presunción de inocencia. Pero, ¿qué pasa con el menor presuntamente agredido y su familia? ¿Siempre habrá tiempo para airear ese asunto si se produce una sentencia condenatoria? Lo cierto es que la noticia no se lanza a los medios y que la familia del menor podría estar recibiendo 'mensajes' para que retire la denuncia.
¿Hay ciudadanos de distinta clase para estos asuntos? ¿La presión social, el peso social puede más que la libertad de expresión? ¿Dónde está la frontera entre la libertad de expresión y la presunción de inocencia? Esta misma semana hemos asistido al linchamiento generalizado de un joven de Murcia acusado sin perdón de golpear a un consejero del gobierno murciano. Su foto salió en portadas y telediarios. Ahora resulta que tenía coartada y que no sabe nada del suceso. Pero su imagen y su honor ha quedado manchado para siempre. Como el del ciclista Alberto Contador o la atleta Marta Domínguez, juzgados públicamente pero no en el palacio de Justicia por presunto dopaje.
Es un debate histórico que demuestra que ser periodista no es tan fácil, que no todo el mundo que 'sap escriure' puede desempeñar esta labor y que los cinco años en la Facultad más otros tantos de experiencia algún sentido tienen.
Por unanimidad, por presión, por impacto social, porque es quien es, el capitán profesor mantiene su imagen a salvo. Es justo. Pero no nos extrañaría que en unos días la denuncia fuera retirada y que todo quedara en nada pudiendo ser algo. Somos respetusos, dejamos a la Justicia trabajar, no damos su nombre aunque se sepa ya en Seattle o Pekín. Pero estaremos atentos para que estas situaciones se midan con el mismo rasero. Y que también se mantenga en el anonimato el careto y la identidad del raterillo que turno al que la Policia sorprende robando en una panadería. Justicia para todos, iguales.


















