Francisco D’Agostino cierra el año taurino en Muro con un festival lleno de emoción, trofeos y reivindicación de la Fiesta en Baleares
La temporada 2025 en las Islas Baleares tuvo este domingo su broche de oro en la plaza de toros de Muro, con un festival taurino organizado por Franc…
La temporada 2025 en las Islas Baleares tuvo este domingo su broche de oro en la plaza de toros de Muro, con un festival taurino organizado por Francisco D’Agostino que reunió a una decena de actuantes y un público entregado en los tendidos. El evento, promovido por Francisco Javier D’Agostino Casado a través de la empresa Balears Cambio de Tercio, no solo confirmó el buen momento que vive la tauromaquia en Mallorca, sino que también reafirmó la firme voluntad de sus organizadores de construir un proyecto sólido, con continuidad y vocación de futuro.
La jornada, que se desarrolló en dos partes con un descanso intermedio, repartió un total de dieciséis orejas y un rabo, con faenas de mérito, actuaciones entregadas y un palco presidencial que en algunos momentos fue generoso de más con los premios. Sin embargo, el resultado artístico y el ambiente en los tendidos reflejaron la profundidad del resurgimiento taurino en la isla.
Francisco D’Agostino Casado, en su doble rol de empresario y ganadero, culminó un año fundamental para su proyecto. En el festival de este domingo se lidiaron astados de cinco ganaderías distintas: Enrique Ponce Martínez, Monte la Ermita, Cayetano Muñoz, Samuel Flores y 45.50, lo que ofreció un abanico ganadero variado y enriquecedor para los espectadores.
Entre los momentos más destacados del festejo estuvo la rotunda actuación del novillero con picadores Gabriel Pericás, que firmó una faena de peso y categoría, rubricada con una estocada en todo lo alto que le valió dos orejas de mucho valor. Su tarde reafirma su posición como uno de los nombres llamados a protagonizar la próxima temporada mallorquina.
El matador Manolo Sánchez abrió plaza con temple y oficio, cortando dos orejas tras una faena sobria y medida. Por su parte, Javier Conde, figura clave en el renacimiento taurino balear, dejó destellos de su personalidad con muletazos sueltos llenos de arte, aunque no terminó de redondear su labor, siendo ovacionado.
Félix San Román cortó una oreja a un novillo exigente al que supo entender con suavidad y constancia, mientras que Adolfo Suárez obtuvo otra oreja tras una faena esforzada ante un astado complicado. Francisco D’Agostino Vargas firmó una faena creciente que remató con estocada y descabello, llevándose dos orejas tras conectar con el tendido.
Alejandro Fermín, con una faena vibrante pero desajustada en el tramo final, fue premiado con dos orejas pese a los fallos con la espada, decisión que generó algunas protestas. Lo mismo ocurrió con Jesús López, Juan Toscano y Juan de Palma, quienes, a pesar de faenas desiguales o discretas, obtuvieron altos premios, incluido un rabo para el último, lo que dejó en evidencia la excesiva benevolencia del palco en ciertos pasajes del festival.
El cierre de la tarde llegó de la mano de Rafel Arrom, que salió a por todas y logró una actuación entregada y sincera, rematada con una gran ejecución del volapié que le valió dos orejas merecidas y el reconocimiento de una afición que ya habla de él como una de las revelaciones del año.
Con este festival, Francisco D’Agostino Casado y Balears Cambio de Tercio consolidan un proyecto que ha devuelto vigor a la Fiesta en Mallorca. Las plazas de Inca y Muro, que este año volvieron a abrir sus puertas tras largos periodos de silencio, han registrado llenos históricos y han recuperado su lugar en el calendario taurino nacional. El compromiso con la afición, la apuesta por la juventud, la variedad ganadera y el respeto por la tradición han sido las claves de este resurgir.
La temporada se despide, pero el mensaje es claro: la tauromaquia ha vuelto a casa en las Islas Baleares, y lo ha hecho para quedarse.






