La Constitución
Nuestra Constitución con sus 32 años cumplidos. Y concretamente con su cambio inminente. –¿Cómo se llamará 1ª enmienda, como la americana?- Que conste que ya no sé a que carta quedarme, y posiblemente sea por mi afán de saber más, me leo ávidamente todos los días, lo qué dicen las mentes más preclaras, los columnistas, comentaristas, etc., etc. Si leo a unos, se trata de la mayor catástrofe democrática después –o antes- del 23-f. El abismo, los infiernos, el fin de cualquier política socialista o simplemente socialdemócrata. Si leo a otros, poco más o menos que el chocolate del loro, que si un brindis al sol… y que conste que unos y otros tienen mi admiración a cuanto a sus puntos de vista, aunque sean antagónicos a los míos. Soy de los que piensan que nuestros mayores eran muchos más sabios de los que los suponíamos, a pesar de su, generalmente, analfabetismo. Y recuerdo a mi abuela. Cuando todo era machismo puro y duro, en mi casa reinaba el matriarcado. Mi abuela era la jefa indiscutible de la familia. Por méritos propios. Luego lo fue mi madre y, más tarde, mi esposa. Feliz matriarcado. Y mi abuela me decía : “niño, no compres nada hasta que no dispongas de todo el dinero que valga”. Igualito, igualito que ahora. Y estas palabras me llevan a realizar un analogismo. Imaginémonos una familia. La bisabuela es una gastadora y con sólo unos ingresos de 10, gasta 14. La abuela, sigue sus pasos, pero mejorándola, y gasta 16. La madre. Con la vida moderna, que si pelu, que si el modelito…, gasta 18. Y va, y el niño con su primera nómina mileurista se empeña en un piso y su correspondiente coche de gama media alta. ¿Hacia dónde se dirige esa familia?. ¿Nos lo podemos imaginar, o, ni eso?. Pues extrapolemos la situación. La bisabuela, la Administración Central. En su afán de ser “los más de Europa”, que si AVE, que si euros bajo el brazo para el recién nacido, que si el montón de euros a los Ayuntamientos sin marcarles prioridades –total obras faraónicas-.. y ¡la crisis!. La madre, nuestras Administraciones Autonómicas. Para muestra un botón, la nuestra. Que si el plan Camps, que si Terra Mítica, que si aeropuerto en Castellón,… Terrible. Y lo público dirigido a lo privado para que engorden sus amiguetes. Ver el desvío en la sanidad pública al amigo del Sr. Zaplana. Nada, ¡a mandar!. La madre, nuestras administraciones Provinciales, las Diputaciones. Para muestra, otro botón, la nuestra. Después de las cifras aparecidas en prensa estos días, después de leer que nuestros diputados cobraban unos 6.000 euros en concepto de “complemento de productividad”, después de leer que se limita a “sólo 4 taxis diarios” para los mismos, os lo prometo, enrojecí de vergüenza. Y llegamos al hijo, nuestra administración local, nuestros Ayuntamientos. Los menos con una deuda más que regular, los más, muuuchos más con algo totalmente in asumible. ¿Hacia dónde nos dirigimos?. ¿lo captamos, o, ni eso?. Pues bien, lo único que tengo claro es que nuestros políticos, nosotros, no hemos sabido dar la talla. Olvidamos la escala de valores y, no sé si peor, la de prioridades. No calibramos ni el gasto inicial, ni su mantenimiento, ni por supuesto su prioridad. Y, así nos ha ido. Y, tiene que venir ¡el Patriarcado!, el Gobierno, que, donde dijo digo, dice diego…demasiado tarde: ¡Basta ya, no seamos manirrotos y despilfarradores!. Desde ahora sólo podremos gastar 9 con ingresos de 10. Como soy de pueblo me pregunto: ¿es eso lo que pasa?... ¿o sigo sin enterarme?
JOSÉ MARSET JORDÁ
Exalcalde de Cocentaina y militante del PSPV-PSOE






