Las Entradas de Moros y Cristianos viven su eterna lucha con la climatología
Los alcoyanos se pasaron el día con un ojo puesto en el cielo y con el otro, en los desfiles. La especial relación de complicidad que esta Fiesta tiene con su público tuvo su mejor expresión durante el acto de la mañana. Miles de espectadore aguantaron el chaparrón, sentados en sus sillas para no dejar solas a las filaes. La afluencia de espectadores registró un notable aumento durante el desfile de la tarde, tapándose algunos huecos que quedaban en las sillas. La mejoría del tiempo y el innegable tirón de del bando moro hicieron posible el lleno casi total.
Por lo que respecta al espectáculo festero, hay que señalar que los efectos de la crisis económica se notaron en un recorte general del volumen de los boatos de las filaes de cargo. El descenso en la cantidad se compensó con calidad e imaginación. Las escuadras especiales brillaron a gran altura y las propuestas coreográficas sorprendieron a los espectadores. Especialmente comentada fue la variedad de la oferta musical del bando cristiano, en la que destacaron piezas de gran calidad e innovación.
Alcoy ha vivido la jornada más espectacular de sus Fiestas en medio de la eterna lucha con la climatología.






