Article d'opinió de Iker Gómez, Graduado en Ciencias de la Actividad física y el deporte
¿Por qué practicar deporte?
A todos nos llega el momento en el que alguien nos recomienda hacer deporte -dígase hacer deporte al ejercicio físico, no meramente modalidades deportivas-.
Tal vez sea nuestro médico que quiere lo mejor para nuestra salud o nuestro amigo que acaba de descubrir el running y desea que nos unamos a alguna de sus quince carreras anuales. Tal vez sea nuestro vecino que se acaba de apuntar a crossfit y nos invita a levantarnos a las 5 de la mañana para levantar ruedas y así poder bajar esos kilos que nos sobran. Tal vez sean nuestros hijos que acaban de leer en una revista la importancia de la actividad física en la prevención de la tercera edad y sus problemas.
El caso es que existen muchas razones para empezar a hacer deporte, diría que una por cada persona en el mundo. Seguramente ninguna de las razones que te puedan dar te valga, pero eso no significa que no tengas un motivo, simplemente aún no lo has encontrado.
Mi recomendación, si me permiten, es echar la vista atrás y recordar cómo nos sentíamos de jóvenes: antes de ese dolor de rodilla, antes de fatigarse por subir las escaleras, antes de no poder mover los muebles de casa porque pesan muchos, antes de vivir cansados y no poder disfrutar de llegar a casa y disfrutar jugando con nuestros hijos. En algún momento fuiste capaz de realizar todo eso sin ninguna limitación y, creeme, aún se puede, pero necesita del esfuerzo de levantarse del sofá, ponerse unas zapatillas y hacer lo que dice tu médico, vecino o hijo.
Quizá, como muchas cosas en la vida, debamos escuchar aquello que dijeron grandes personas de la humanidad hace miles de años. No me quiero ir sin citarles a Sócrates, filósofo y deportista: «Es una pena que un hombre envejezca sin ver la belleza y la fuerza de la que su cuerpo es capaz ». Hagamos, pues, que no sea una pena.






