Preparemos nuestra cartera
Empezaron a sonar las hipotecas subprime y desde entonces, el tsunami económico sigue engordando. El día a día de las personas, las familias, las comunidades, empresas y en general todo, se ve afectado, por esta marea económica, que nos ha invadido y que todos sabíamos que iba a llegar, es como el vencimiento de un efecto cambiario, corriendo el peligro de que nos ahoguemos en ella.
Dónde tenemos nuestro Talón de Aquiles: en nuestra propensión a vivir por encima de nuestras posibilidades, en nuestra propensión a poseer aquello que no podemos. Los niveles alcanzados por nuestro estado de bienestar, no se corresponden con la riqueza que creamos, y eso nos hace vivir, en un déficit permanente, como personas y como integrantes de una comunidad, esta regla tan sencilla y tan difícil de cumplir, es la verdadera raíz de nuestros problemas, podremos renovar el vencimiento del efecto cambiario, pero el déficit ,o la deuda está ahí, y además incrementada con intereses.
De cuando en cuando, el sistema se rompe, y surgen estos tsunamis, que ponen las cosas en su sitio, como la ley del péndulo, nuestro estado del bienestar retrocede, y si no se equilibra totalmente, es porque se oculta con medidas, que parece que lo eliminan, pero en realidad lo que están haciendo, es aplazar una parte del pago, como un efecto cambiario, se puede renovar, pero al final habrá que pagarla, una parte del problema, se deja para el futuro, para que lo paguen nuestros hijos.
Puede que alguien nos diga, que esta propensión a conseguir algo que está más lejos de lo que alcanza nuestra mano, viene de lejos. Cuando ya hace mucho tiempo que bajamos de los árboles, para caminar erguidos y desplazarnos por la tierra, condición primaria y necesaria de nuestra existencia, empezó a modelarse la conciencia humana, a reproducirse el miedo predador, necesario para sobrevivir, de ahí nace la obligación de competir, para sobrevivir, de ahí, puede que nazcan nuestros problemas.
Todo tiene un precio, todo tiene un coste, todo tiene un trasfondo económico, todas nuestras decisiones, tienen que ver con la economía, y todos sabemos que cuando gastamos más que ingresamos, creamos un déficit, que no puede durar mucho tiempo. Es un recurso circunstancial que podemos utilizar, pero que después hay que reponer, y si extrapolamos esta sencilla regla a la gobernanza, como llaman ahora, de una familia, un ayuntamiento una comunidad o un país… es sencillamente lo mismo, no podemos gastar más de la riqueza que producirnos. Debería de estar penalizado, cuando un gestor practica esta política en su empresa o comunidad, porqué esta hipotecando el futuro bienestar, del resto de conciudadanos, presentes y futuros. En Japón se firman hipotecas a cien años, imaginan a quien están hipotecando.
La Unión Europea es un como una máquina de hacer planes económicos y de toda índole, miles de millones para esto, para lo otro o lo de mas allá, pero ¿de dónde sale todo este dinero? De nuestras carteras. ¿Quién va a pagar? Cada uno de nosotros. Seamos sensatos, a Grecia le han prestado mucho millones, tendrán que pagarlo, nuestro país, también va a recurrir a estos préstamos, también lo pagaremos, y eso a costa de que de nuestro estado de bienestar presente y futuro, nuestro y de nuestros hijos.
Hay una solución más rápida, que el inversor cobre una pare de lo invertido, declarándose en quiebra quien no pueda pagar, Grecia, los bancos en dificultades, etcétera.
Hay que ser más productivos, más ahorradores, para que esto no ocurra, nuestro presupuesto familiar debe de estar equilibrado y el de nuestra comunidad o país igualmente, de lo contrario a la larga, lo pagaremos o lo pagaran, otros por nosotros. Así de sencillo y así de complicado.
Algún filosofo decía “Para conquistar nuestra libertad , no es necesaria robársela a nadie “, con estas actitudes no prudentes, estamos robando la libertad a las generaciones venideras, la de nuestros hijos. La canciller alemana, ha cosechado un varapalo electoral, porque sus electores , se han negado a cubrir, los déficits de aquellos países que no hacen sus deberes, porque ellos sí los hacen, cada comunidad es responsable de sus actos y no podemos en aras del bien de todos , solicitar la ayuda, para que nos salven del abismo, va mucho en juego, entre otras cosas nuestras pensiones.
El fracaso es el mejor aliado para que cámbiennos nuestra visión de los problemas, nuestra subjetividad y nuestra percepción, puede que no sea la correcta, solo hay una cosa que nos puede impedir que cambiemos, pensar que NO podemos, pero debemos cambiar este estado de cosas urgentemente.
RAFAEL MONTAVA MOLINA
Consultor empresarial






