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Cuidar nuestra salud, la responsabilidad primordial en nuestra vida

Cuidar nuestra salud tanto física como mental, es uno de los pilares básicos de la sociedad. Hay muchas escalas en las que podemos llegar a sufrir una enfermedad y ponerles solución hoy en día es relativamente sencillo. La oferta de clínicas, tratamientos y centros de ayuda, cada vez es mayor, por lo que podemos encontrar la solución a nuestros problemas sin importar las dimensiones o el campo de éstos.

La salud física, el primer paso para la salud mental

Mantener un estilo de vida saludable tiene gran relación con nuestro estado psicológico. Hay muchas formas de hacerlo, pero quizás una de las más efectivas sea el ejercicio físico, algo que tiene que ir siempre acompañado de los correctos cuidados.

Salir a correr en las playas del sur, por ejemplo, puede ser una de las mejores formas de empezar la mañana. Sin embargo, a menudo puede terminar en lesión y ser contraproducente, por lo que tener un buen traumatólogo en Málaga se convertirá en una necesidad.

Este tipo de especialista trata todo tipo de lesiones de cara a poner solución a las dolencias del paciente, no sólo esto, sino que además se pueden prevenir de cara a que no se repitan. Porque mantener una rutina de ejercicio diario es fundamental y nada debería pararnos.

 

Hoy en día se ponen al servicio de todos las más altas tecnologías, como los tratamientos por medio de células madre, y mejoran el nivel medicinal de la sociedad en general.

 

Otra opción y dependiendo de la lesión en particular, es la de acudir a un fisioterapeuta Granada que, por medio de los masajes y las técnicas de esta ciencia, nuestra musculatura estará mucho mejor preparada para todo tipo de esfuerzos.

 

Cuidarnos es una obligación, es la responsabilidad diaria más grande a la que nos enfrentamos y, por desgracia, a menudo se tiene que dejarlo de lado.

 

La ciencia como forma de prevención

Es increíble ver lo mucho que ha avanzado la ciencia en los últimos años. Las nuevas tecnologías se han abierto hueco en las clínicas, que pocos pensaban que podían suceder algún día, y un ejemplo de esta realidad es el test genético.

 

Esta prueba se basa en analizar el genoma individual de cada persona de cara a descartar o valorar las posibles enfermedades que van ligadas a nuestro ADN, hay diferentes aplicaciones que le podemos dar a estos tests, donde predomina la función preventiva. 

 

Es decir, pongamos el ejemplo del cáncer de pulmón. Si un fumador supiera que en su ADN hay una clara predisposición a padecerlo y que el tabaco potencia estas altas probabilidades, se podría poner fin al problema antes de que naciera. Como éste, tantos otros ejemplos son aplicables.

 

Pero también hay otras muchas funciones, como un estudio genético para adelgazar o del embarazo, averiguando así si podemos transmitir enfermedades a nuestro hijo.

Por lo que cuidar de nuestra salud física es mucho más sencillo con estas técnicas de tratamiento; sólo tenemos que buscar la clínica ideal y protegernos de las posibles enfermedades a las que nuestro ADN puede someternos.

 

Los centros de ayuda, la valentía de dejarse ayudar

La salud mental quizás sea la rama de la salud que más tabús sufre a diario. Admitir que no estás bien no siempre es sencillo y nos cuesta abrirnos a los demás. Por lo que, de cara a poner fin a una profunda depresión, acudir a un grupo de apoyo puede ser la mejor decisión que hagamos.

 

La iglesia evangélica ha puesto toda una serie de centros especializados en el tratamiento psicológico de los pacientes. Su mayor preocupación es el crecimiento personal de éstos, ayudando de manera altruista a los miles de personas que tienen alguna enfermedad mental.

 

Porque no tenemos que esperar a que nuestros males se pasen solos. El tiempo puede curar muchas cosas, pero es crucial afrontar las enfermedades desde el inicio y no permitir que se conviertan en el principal condicionante de nuestras vidas. Algo que requiere de mucho valor por parte de los enfermos.

Hay muchas personas en la misma situación y grandes profesionales dispuestos a acabar con su sufrimiento. Es una suerte que una institución como la Iglesia ponga encima de la mesa esta rama de la salud y ayude a curarla.