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Domingo 22 de marzo. Día 8: El COVID-19 y las malas noticias, íntimos amigos

La cuina és un bon entreteniment /MME
  • Aunque no podamos notarlo desde nuestras casas, la calidad del aire es mucho mejor y las nubes negras de aire contaminado están desapareciendo de las grandes ciudades.
  • He aplaudido, pero con las castañuelas que tanto echo de menos tocar en el Conservatorio. Un sonido diferente en esta hora siempre resulta acogedor, o al menos eso creo. 

Mireia Martí Expósito segueix aïllada a sa casa, amb la seua família. A poc a poc anem coneixent aquesta estudiant de Periodisme que té incontinència escriptora i que allibera els seus sentiments contant-los cada dia gràcies a ARAMULTIMÈDIA. Mireia hauria d'haver estat gaudint de les Festes de la Magdalena de Castelló on estudia. Però ho ha canviat per crepes i per tocar les castanyoles a les huit de la nit pel balcó.

¿Tenéis resaca? ¿Qué tal vuestro paseo por la Vía Verde? ¿Preparado para la paella típica de domingo? No, no y, puede pero no. Se vuelve a repetir, por segunda semana consecutiva, la negación a lo que hace dos semanas respondíamos con un sí rotundo. 

El día amanece como toca: lluvioso y nublado. Desde mi ventana puedo apreciar que el combo de sensación de soledad y represión junto a las nubes grises y las fábricas medio abandonadas de enfrente de mi casa es el idóneo para una escena de drama cinéfilo, pero a pesar de ello me dispongo a pasar un domingo insuperable. 

 

 

El primer factor que lo hace insuperable es la melodía de una flauta en la calle. Durante unos minutos el sonido nos ha encandilado a todo Azorín. Miles de cabezas miran hacia arriba y hacia abajo buscando al/la artista que toca el instrumento. En este momento da igual mojarse, porque lo principal es conocer la identidad de quién ha hecho que nuestro domingo empiece de una forma diferente. 

Finalmente, una chica se ha asomado y ha saludado tras el aplauso de la gente. Espero que no se vuelva repetir un domingo lluvioso de marzo en cuarentena, pero si eso pasa, estoy encantada de que se vuelva a repetir este momento. 

Música

La música hoy ha jugado un papel muy importante, sobre todo por el análisis que he decidido hacer de las letras de cada una de las canciones que reproducía mi ordenador. Cada momento de la vida y del día a día tiene una canción que le viene a juego, y hoy he descubierto muchas letras que le van de lujo a la cuarentena. Prometo algún día de estos compartirlo en estas hojas.

Al parecer las noticias tristes se han hecho íntimas del coronavirus, y su amistad hace que mi diario no se abstenga ni un día de la información desagradable. 

Las 16 muertes en el hospital de Oliver de Alcoy es la primera noticia desagradable del día. Siguiendo en mi línea de no entender lo injusta que es la vida, estos datos me hacen tener un bajón. 

Además, hoy la amistad del coronavirus y las malas noticias se ha “coronado”, y nunca mejor dicho. Señores y señoras, Pedro Sánchez ha alargado el Estado de Alarma 14 días más. Me “alegra” porque es una medida imprescindible para la fumigación del virus, pero me entristece la incertidumbre de no saber cuándo la rutina real llegará de nuevo a nuestras vidas.

El mes de abril es mi favorito: paellas universitarias, “filaetes”, ruta gastronómica de filaes, glorias, fiestas, primavera, buen tiempo… y el coronavirus me lo está arrebatando todo de una, no sé qué pretende. 

Pero como digo todos los días, siempre tenemos parte positiva del COVID-19. Sin darnos cuenta, estamos contribuyendo a mejorar lo que hace tres semanas era el principal objetivo humanitario (para muchos de nosotros, no para todos claro está): la contaminación.

Aunque no podamos notarlo desde nuestras casas, la calidad del aire es mucho mejor y las nubes negras de aire contaminado están desapareciendo de las grandes ciudades. Otra cosa más para anotar en la lista de cosas positivas. 

En cuanto a mi día... he aprovechado mucho el tiempo para hacer poco en tanto tiempo que tenía. He cocinado junto a mi hermana, con un poco más de profesionalidad que los macarrones del otro día. He hecho ejercicio, he quedado con José Coronado, he merendado crepes, los he quemado jugando a la Wii y, por supuesto, he aplaudido a las 20h. 

 

 

Esta vez no han sido mis manos las que han hecho el gesto, sino que las castañuelas que tanto echo de menos tocar en el Conservatorio. Un sonido diferente en esta hora siempre resulta acogedor, o al menos eso creo. 

Además hoy una vecina del barrio (creo que la misma de todos los días) ha tenido la iniciativa de gritar: “hola fondo norte” a lo que hemos respondido: “hola fondo sur”. Un día te preguntaré cómo te llamas, me tienes muy intrigada. 

Ahora mismo sólo pienso en que mañana se acaban mis vacaciones.  La semana de las “Fiestas de la Magdalena” que tenía se ha pasado volando, pero hay que volver a la realidad y empezar con las clases. Veremos cómo funciona esto de darlas vía online. 

Me voy a dormir, pero antes echo un último vistazo a Instagram. 

Hay un mito inventado por los jóvenes que dice que si subes una foto el domingo sobre las 20-21 horas tienes más likes. Aplicando esta teoría se podría decir que ha sido un domingo como Dios manda.

Si hay algo que el coronavirus no puede frenar son las ganas de aumentar la autoestima viendo 200 “Me gusta” en una publicación.