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El diario de Mireia. Día 12: “Aplaude que nos lo merecemos”

  • Papis y mamis, si nos notáis un poco más insoportables es porque una semana más estamos encerrados en casa cuando eso no pasaba desde que teníamos 15 años.

La nostra periodista en potència, Mireia Martí Expósito, sent l'arribada del divendres al seu cos, i haurà d'estar per tercer cap de setmana sense eixir de festa. Per cert, ha descobert que és una amant incondicional dels Moros i Cristians. Experimenta de nou la nostàlgia del dia a dia tot i assistir a peculiars classes online.

Parece ser que a Laura no le gustó mi mención de marquesa. Hoy ha decidido ponerse ella misma el despertador, eso sí, una hora más tarde que yo. Para mí sigue siendo la marquesita de la casa. Haz algo de provecho, ¡hombre ya!

A día 12 parece que aún no nos ha quedado claro esto de QUEDARNOS EN CASA. Ha habido más de 40 detenidos en toda la provincia por incumplir las medidas del estado de alarma. A este paso nos rodearán más idiotas que enfermos.

Lo sorprendente es que los jóvenes son los que, generalmente, estamos cumpliendo mejor esta cuarentena.

Al principio de su declaración nadie confiaba en nosotros por la necesidad de socializar que tenemos. No podemos estar en casa ni sabemos estar solos, necesitamos salir de casa y quedar con nuestros amigos. Pero de momento estamos demostrando que la poca confianza que se mostró hacia nosotros debe ser sustituida por más.

No obstante sí que voy notando como, poco a poco y, sobre todo cuando llega el jueves y el viernes, nuestros cuerpos notan que el sábado está a la vuelta de la esquina. Nuestro sistema relaciona fin de semana con quedadas, fiesta, Café Licor, Don Vito, Sports, Gaudí...y uno o dos findes sin hacer eso lo acepta, pero tres seguidos sin los factores que definen el sábado ya hacen que la bascosidad se sumerja en nosotros.

Es por ello que, papis y mamis, si nos notáis un poco más insoportables es porque una semana más estamos encerrados en casa cuando eso no pasaba desde que teníamos 15 años.

Mi día ha ido de descubrimientos

1º Mis amigas me han enseñado un modo de escuchar música, 8D. No había oído nunca música en este formato, pero me ha resultado una verdadera pasada tanto por la calidad como por la forma en la que la música viaja por dentro de tu cabeza y va de un oído a otro.

2º Lo cotillas que son mis compañeros de clase. Hoy hemos tenido la primera videoclase y, la primera muestra de presencia de los alumnos en el chat ha sido la pregunta de “Profesora, ¿cómo llevas la cuarentena?”, “¿Cuántos hijos tienes? ¿Cómo están ellos?” No sé si será la ambición de periodista por preguntarlo todo o la característica humana de cotilla, pero han demostrado que, sea por el motivo que sea, nunca se quedarán con la duda de nada, no tienen pelos en la lengua.

La asignatura era Información Radiofónica y el tema de hoy eran las entrevistas. Un alumno sin intención cómica ha preguntado por el chat: “¿Cómo puedo hacerle una entrevista a un muerto?” Llámame loca pero si pudiese entrevistar a un muerto habría contactado ya con Cuarto Milenio. Tanto la clase como la profesora nos hemos echado unas risas, es necesario en estas circunstancias. La cuarentena está apuntando también a nuestras neuronas.

Hoy además, me han pasado varias cosas diferentes con respecto al resto de los días rutinarios:

  • He visto a mi tía por primera vez desde la ventana. Ella se iba a comprar y ha sido muy raro verla a 10 metros de distancia y sin abrazarla, como siempre hacía.
  • He podido ver el resultado de la iniciativa del ballet al que pertenezco, Ballet Gawazi. Con este flashmob hemos querido aportar nuestro granito de arena y demostrar que juntos saldremos de esta. Sin olvidar que, a pesar de estar en casa nadie nos va a quitar las ganas de hacer lo que más nos gusta: ¡bailar!
  • Me he percatado de mi absoluta debilidad por las fiestas de Moros y Cristianos. Mi hermana ha puesto la marcha cristiana Aragonesos 99” y, antes de llegar al minuto de reproducción...ale ¡a plorar! A pesar de haber llorado una primera vez, he querido hacerlo de nuevo y he apretado el botón de “play” cinco veces más, así soy de masoca.

Llega la hora del aplauso y nuestra amistad con la vecina se va endureciendo. Los aplausos no me defraudan, pero hoy me quedo con el diálogo entre los vecinos de arriba de mi casa:

  • ¿Cómo va todo?
  • Bien, trabajando muchísimo
  • Ya… me lo imagino, por eso te he querido preguntar
  • Sí, sí… bueno tu aplaude que nos lo merecemos Ha respondido mi vecino que forma parte del personal sanitario.

Un típico jueves a esta hora estaría ya en casa después de haber pasado cuatro horas sentada en los asientos del tren.

El trayecto Castellón - Valencia - Xàtiva - Alcoy se hacía eterno y, a la vez, rápido. Ver a la mujer de siempre durmiendo con la boca abierta, comer mi ensalada, hablar con Ana, escuchar mi música, ver los paisajes de naranjos y contar las piedras del trayecto Xàtiva - Alcoy de lo rápido que iba, hacía el camino ameno.

Pero me da a mi que, a este paso, me da tiempo a sacarme el carnet de conducir tres veces para no volver a estar en esa situación que tanto me gustaba y odiaba a la vez.