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Alcoi
El temps

El diario de Mireia: Domingo 19 de abril. Día 36: Paseos caricaturescos por 600€

El programa d'edició de ràdio per a les pràctiques de Periodisme
  • Trabajar y estudiar al mismo tiempo me está aportando muchas buenas cosas, como la organización necesaria para llevarlo todo al día. 
  • Tendremos que esperar mucho a la Cultura, no iremos a conciertos en mucho tiempo. Lo único que nos queda entonces es ponernos en Youtube conciertos pasados, escuchar música pensando que estamos en un estadio o tener la suerte de tener vecinos músicos. 

Mireia Martí Expósito no perd de vista mai que és abril i que hauríem d'estar celebrant les festes d'Alcoi. Difícil situació la que vivim. Potser a Mireia li està servint per a madurar a la força. Treballar, estudiar i sobreviure psicològicament és tot un repte.

Como era de esperar, los alcoyanos han celebrado la Gloria Infantil como han podido. “Els glorierets” han salido a sus terrazas, y con pasodobles de fondo han simulado que bajaban por San Nicolás en su día especial. Al menos el tiempo no ha acompañado, no ha hecho domingo de Gloria. 

Las fiestas cada vez están más cerca y se nota, veremos dentro de una semana qué sorpresas que simulen l´entrà, l´aparició o els trons nos esperan en los balcones.

Intento concentrarme con poco éxito. Tengo que cambiar el chip, y más esta semana que debo aprovechar al máximo las mañanas. Voy a trabajar en el turno de tarde y no hay cosa que quiera más, pues trabajar y estudiar al mismo tiempo me está aportando muchas buenas cosas, como la organización necesaria para llevarlo todo al día. 

A media mañana uno de mis vecinos nos ha hecho un espectáculo inconscientemente desde su casa, su ensayo se ha convertido en música para el resto de casas que hemos podido disfrutar de melodías como la de Bohemian Rhapsody, Shallow o Mamma Mia. Eso, gracias a que las paredes son un poco de papel y se escucha todo - por eso cuando cantamos Lau y yo de forma espantosa pensamos en la desgracia en la que han caído el resto de inquilinos -. 

Tendremos que esperar mucho a la Cultura, no iremos a conciertos en mucho tiempo. Lo único que nos queda entonces es ponernos en Youtube conciertos pasados, escuchar música pensando que estamos en un estadio o tener la suerte de tener vecinos músicos. 

Hoy se han guardado tres minutos de silencio por todas las víctimas del coronavirus a mediodía. Tenemos que agradecer el esfuerzo y el riesgo al que se enfrentan los sanitarios y Fuerzas de Seguridad del Estado, pero también debemos recordar los que no han vencido la enfermedad.

Una amiga mía, como anécdota, nos ha contado que su madre y ella estaban en el balcón guardando esos minutos de silencio cuando el marido de la madre ha salido a aplaudir. No como símbolo de ofensa NI MUCHO MENOS sino por EQUIVOCACIÓN. Son muchas las propuestas que se ven en redes sociales de aplausos, minutos de silencio y más iniciativas del estilo que confunden a todo el mundo, y más ahora que no sabemos muchos ni en qué día, ni hora vivimos. 

Empacho

Tras empacharme por la comida dominguera no puedo ni sentarme en el sofá, la práctica de la crónica radiofónica de mañana tengo que acabarla urgentemente, y no sé todavía ni como funciona el programa mediante el cual tengo que montar el audio. De normal hubiese estado con mis compañeras en el estudio de radio y nuestras dudas y presión por acabarla cuanto antes se hubiesen solucionado en cero coma, pero claro llegó el COVID-19 para fastidiarnos. 

En cambio mi hermana y mi madre ven “Doce en casa”, una película que nos encanta y que tendré que ver en otro momento. 

Llegan las 19 horas y como la tradición (cuarentenera) manda, hago videollamada con mis amigas durante una hora.

Llegan las 20 horas y busco a mi monitor de los Juniors. Fracaso absoluto, seguro que tiene otra ventana por el otro lado y ha salido a aplaudir por ahí. Mucha gente para ver el ambiente de las dos calles que dan a  sus casas deciden hacer eso: aplaudir un día por una ventana y otro por otra, como mis tíos Mónica y Javi y mi primo Víctor y mis otros tíos Loli y Manolo. 

Tras el aplauso me he entrado enseguida a casa, el tiempo no acompañaba para quedarse mirando cómo poco a poco desaparecen todos los vecinos que han salido a agradecer. Pero mi madre se ha quedado un rato más y ha visto a una chica con una peluca gritando: “¡Me aburro, me aburro, me aburro! A lo que un vecino de al lado ha comentado: “Mira tú por donde, va a ser el paseo más caro de tu vida, 600€”. 

Ya son 104 las personas que han perdido la vida en el área de Sanidad de Alcoy y la gente no es consciente de ello, no entienden la situación. 

En el caso de esta chica, ¿Qué pretendía paseandose de forma caricaturesca? ¿Viralizarse? Pues que patético hacerse viral por saltarse el Estado de Alarma con peluca y gritando algo que nos hace gracia visto en un vídeo de un chico desde su casa, no por la calle y saltando como Heidi. 

Y es que, ya sea aquí como en la Conchinchina sigue habiendo gente que parece vivir en un mundo paralelo. Hoy mi hermana Lau ha hecho videollamada con sus compañeros de piso del año pasado, de los cuales tres son italianos. Una de ellas ha comentado que una conocida suya va a viajar desde Francia hasta Valencia para ver a su novio porque lo echa de menos. Otra Heidi suelta, pero ahora francesa y con ganas de conducir durante 20.000 horas.

No obstante sigue habiendo gente que muestra su lado más solidario, como por ejemplo un autónomo que de forma independiente y totalmente altruista ha decidido desinfectar los coches de personas que se exponen al virus: cajeros de supermercados, sanitarios, policía…

Sin esperar menos que carteles de: “No entres en casa que contagias” o similares. De forma contraria, otros vecinos le ofrecen comida agradeciendo su valentía y solidaridad. 

Hace tiempo en una disertación de filosofía escribí: 

“ Los gorrones son ciertamente una oportunidad de crecimiento personal del altruista. Gracias a ellos, el altruista aprende - si es consciente de su situación -  a poner límites, a no dejarse manipular. En definitiva los hacen más fuertes ,más maduros y más felices. Más felices porque viven de manera coherente, porque se esfuerzan y potencian sus capacidades, porque siempre podrán sentirse orgulloso de haber vivido dando al máximo de lo que son y pueden alcanzar”. 

 

Y así es.