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El diario de Mireia. Domingo 5 de abril; día 22: Fortaleza de los niños frente al desánimo de los adultos

Mireia somia amb les festes d'Alcoi
  • Hoy la música sonaba de fondo y casi ningún vecino ha salido a los balcones. Creo que los ánimos de la gente han caído en picado.
  • Sigo pensando que esto va a tener muy buenas consecuencias tanto sociales como personales.
  • No importa cuando sean las fiestas de Alcoy, lo importante es vivirlas.

"Se necesita tristeza para saber con qué éramos felices, silencio para recordar el ruido y ausencia para valorar la presencia". Així de contundent es manifesta Mireia Martí Expósito aquest diumenge; habitualment un dia trist perquè l'endemà hem de complir amb totes les obligacions. Mireia no perd de vista el mes d'abril, i repassa què faria si tot fóra normal i a quins actes acudiria.

Presiento que hoy voy a ser muy feliz, y así será.  Es un día diferente, es domingo de Ramos y lo noto porque no voy a ir al concierto de música festera de La Primitiva. Este año me hacía especial ilusión ir para escuchar “Dies Irae” y recordar la escuadra del Mig de mi filà y como no, para emocionarme con el resto del público escuchando “L´entrà dels moros”.

La Primitiva no me ha fallado y ha conseguido, con un concierto online, emocionarme igualmente. ¡Muchas gracias músicos!

Las fiestas es algo que está rondando día tras días en las cabezas de los festeros alcoyanos. La última noticia que nos han dado es que se baraja la opción de que se celebren a principio de octubre. A mí me da igual cuando se hagan mientras se hagan.

La consecuencia de esta motivación festera es bailar una y otra vez las coreografías de fiestas del Ballet Gawazi. El comedor se convierte en San Nicolás y los cuadros en la Filà “mirons”que nos aplauden tan sigilosamente que ni los oímos.

Después de este agradable ratito nos hemos entrado a la cocina y hemos hecho una empanada. Mientras se hacía no hemos tenido mejor cosa que hacer que sentarnos frente al horno y mirar cómo se iba cocinando. Me he notado bastante idiota y cuando Laura se ha sentido igual ya era hora de sacarla del horno y comérsela.

Hace una semana mi barrio se vino arriba incluso con alguna que otra competencia entre vecinos para ver quién ponía la música más alta. Hoy la música sonaba de fondo y casi ningún vecino ha salido a los balcones. Creo que los ánimos de la gente han caído en picado.

No obstante, los niños son los que sin duda mantienen la fuerza. Salir a aplaudir o al balcón es algo que les encanta. Desde mi ventana puedo ver a varios peques y su motivación es la mayor. Hoy he podido ver a un nene con globos y a otro bailando y al ritmo de “Vivir” de Rozalén y Estopa. Deberíamos sacar todos el niño que llevamos dentro para que las tres semanas que nos quedan sean tan motivadoras como las ganas de bailar y cantar de los más pequeños.

Cuando pienso en niños, no se me va de la cabeza lo que tiene que ser tener alguno en casa, haber tenido un bebé recientemente o dar a luz ahora. Para muchas familias tener un bebé ahora es la única luz que pueden esperar, es alegría que no puede aportar nadie más. No obstante esto impide que sus familiares cercanos no puedan disfrutar de sus primeros meses de vida.

Esta situación me recuerda a mi tía Loli y a mi tío Manolo que hace dos meses fueron abuelos. Sabiendo como son de cariñosos y recordando la cara de mi tío en el hospital cuando tenía en brazos a su nieta, puedo hacerme a la idea de cómo lo estarán pasando. Pero no os preocupéis, porque el apretón que le daréis a la niña cuando la veáis hará que se acuerde de vosotros de por vida, como si una cuarentena no hubiese ocurrido.

Datos positivos

Despedimos la semana con una mejora en la tendencia de contagiados por coronavirus y con el menor registro de muertes desde hace 10 días. Los datos mejoran poco a poco mientras vemos más cercana la salida. Yo al menos miro con admiración la población china que progresivamente está volviendo a su vida “normal”. Pero no puedo evitar pensar en que ocultan muchas verdades.

Llega la hora del aplauso y mantenemos una conversación con la vecina de al lado. Se muestra preocupada porque su hermana se ha caído, también es mayor, sus hijos son sanitarios y no pueden ir a visitarle por miedo al contagio…. es el único contacto cercano de una persona mayor y me duele ver como su voz temblorosa nos cuenta las preocupaciones del Estado de Alarma.

Que mi estado de ánimo hoy haya sido mejor no significa que vaya a serlo hasta el final ni  mucho menos. Sigo estando triste porque el silencio de las calles por estar vacías y no poder llenarlas me sigue doliendo. Asimismo sigo pensando que esto va a tener muy buenas consecuencias tanto sociales como personales.

Y es que se necesita tristeza para saber con qué éramos felices, silencio para recordar el ruido y ausencia para valorar la presencia.