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El diario de Mireia. Jueves 16 de abril. Día 33: de la nada a 33 diarios

Mireia, protagonista en ARAMULTIMÈDIA, cada dia
  • Detrás de cada actividad que reflejo hay unas serie de conclusiones, reflexiones, pensamientos y sensaciones que cambian conforme el día que sea y que son difíciles de reflejar para que se entiendan tal cual las siento y pienso.
  • Cada vez que veo, escucho o siento algo diferente me lo anoto en notas del móvil, y por la noche le doy forma a ese conjunto de inspiraciones que forman una historia diferente cada día, pero aún así me quedo con mil palabras pendientes de compartir

"Y de repente abro los ojos y me encuentro en el 33ª día siendo publicada por Aramultimedia". Mireia Martí Expósito ens conta hui què és això d'escriure un diari, com ho fa i com està repercutint en la seua vocació com a Periodista en potència.

33 días seguidos escribiendo el diario. Soy muy crítica conmigo misma y me pregunto cómo y por qué se me ocurren cada día temas diferentes a tratar, pero ni siquiera soy capaz de responderme.

Es cierto, no me engaño. Yo misma me sorprendo al pensar en los temas sobre los que quiero escribir. Son muchas las noticias, los diferentes gestos humanitarios, mis experiencias académicas y no académicas, etc y ese cúmulo de cosas hace que cada día cuente un poquito de lo mucho que me gustaría en verdad.

Cada vez que veo, escucho o siento algo diferente me lo anoto en notas del móvil, y por la noche le doy forma a ese conjunto de inspiraciones que forman una historia diferente cada día, pero aún así me quedo con mil palabras pendientes de compartir - tampoco es plan de aborrecer al lector -.

Eso no impide que las anote en un documento en sucio en el ordenador con título “posibles ideas para cuando no tenga sobre qué escribir”. La inmensa inspiración me sigue dejando boquiabierta, nunca me hubiese imaginado llegar a este desbordamiento creativo, pero me enorgullezco - y no poco -  de ello.

 

Escribir un diario puede parecer sencillo, al fin y al cabo tan solo es un relato de las cosas que hago a lo largo del día, pero para mí ha supuesto algo más que eso.

Detrás de cada actividad que reflejo hay unas serie de conclusiones, reflexiones, pensamientos y sensaciones que cambian conforme el día que sea y que son difíciles de reflejar para que se entiendan tal cual las siento y pienso.

Es difícil poder recrear mediante palabras mis actividades y su trasfondo. Pero no solo es complicado este paso, el paso previo a enviar la publicación o publicarla en mis redes es también bastante complicado, y en cierta parte arriesgado.

Compartir el interior

Compartir el interior de uno mismo cuesta. Lo comparto absolutamente TODO, porque sino, no tendría ningún sentido hacer un diario 100% real de lo que está suponiendo para mí la cuarentena. Muchas cosas serán de agrado para la gente y otras no, pero es algo a lo que me expongo haciendo pública una visión totalmente subjetiva de mi vida durante esta encerrona. Pero como dice el dicho: “no hay mal que por bien no venga”, las críticas es algo a lo que tengo que acostumbrarme, mi futuro va a consistir en ello: en recibir opiniones buenas y malas, todas ellas nutritivas.

 

Hace dos meses no figuraba en mi pensamiento escribir, y mucho menos un diario. Escribir era algo que veía muy lejano. Admito que siempre me ha gustado releer las redacciones obligatorias cuando me quedaban bien, pero por placer y distracción nunca me había lanzado al mundo de la escritura como tal, y menos mostrando mi lado personal. Hasta que llegó el coronavirus y cambió mis expectativas. Se podría decir que el Estado de Alarma ha impulsado mi carrera profesional.

 

 

Empecé escribiendo las experiencias de los días anteriores a que se decretase el Estado de Alarma pensando que esto, como mucho, duraría hasta finales de marzo.

Pareciéndome buena idea decidí publicar lo que hasta entonces era personal en Facebook, animando al mismo tiempo a mis amigos a que comentaran sus días. La idea gustó a mucha gente y empezaron a participar activamente. Esto supuso un subidón para mí, me estaban leyendo y participaban con muchas ganas en mi simple iniciativa.

 

A pesar de sentirme muy bien, yo tenía la espinita de querer ser leída por gente de mi edad, pues Facebook la utiliza gente más mayor. Fue ahí cuando decidí crearme una cuenta en Instagram: “@siendopositiva”. La dinámica fue la misma que en Facebook, pero adaptada para un target joven: de vez en cuando retaba a la gente a que me comentaran qué tipo de música le motivaba más durante la cuarentena, cómo se sentían, qué retos querían hacer... pero no fluyó mucho, así que me decanté por utilizar la cuenta exclusivamente para actualizar mi diario.

 

Tras estas dos iniciativas pensé, sin tan ni siquiera pedir opinión a mi familia: ¿Por qué no enviarlo a algún medio? A lo mejor hay suerte y publican algún que otro día mis palabras.

Y de repente abro los ojos y me encuentro en el 33ª día siendo publicada por Aramultimedia.

Nunca me hubiese imaginado que de la nada fuese a publicar durante tanto tiempo algo que, por comentarios que me van llegando, gusta leer.

Escribo el diario para mí, para que perdure en el tiempo y no pueda arrepentirme de no haberlo hecho un futuro. Soy feliz sabiendo que lo que escribo con ilusión y que lo leen usuarios que se hacen conocer y otros usuarios de los que nunca llegaré a saber de su identidad. Pero eso no quita la enorme curiosidad que me persigue por saber quién lee mi día a día.

 

Mis publicaciones se han convertido en una mezcla de noticias locales, nacionales e internacionales, motivaciones, desesperaciones, actividades diarias, retos, reflejos de actitudes, problemas, sensaciones y anhelos que en un futuro leeré y recrearé tal y como los estoy viviendo a día de hoy durante el Estado de Alarma y la crisis sanitaria del COVID-19. Todo ello gracias a los pelos y señales que estoy apostando por reflejar en cada uno de mis escritos diarios.

 

Estaría feo decir que gracias al coronavirus y al confinamiento he iniciado mi carrera profesional, pero no voy mentir. Gracias a esta pandemia estoy publicando en un medio de comunicación, estoy potenciándome como escritora y estoy creando opiniones de toda la gama de colores. Pero lo que más me motiva para continuar escribiendo el diario de la cuarentena es lo que puede llegar a suponer dentro de unos años, si es que otra pandemia no acaba con nosotros.