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El diario de Mireia: Lunes 27 de abril. Día 44:  Palabra “destino” como excusa del coronavirus

Foto de Dani Enguix. L'Arc de Sant Martí en el Barranc del Sinc, el No dia dels Trons
  • Me cuesta saber en qué día vivo. Si no fuese porque trabajo viviría en el Día de la Marmota continuamente.
  • El mundo está loco, no sabemos si la COVID-19 ha sido creado por un país asiático o ha sido simplemente cosa de un murciélago. No sabemos si el líder norcoreano Kim Yong - Un está vivo o está muerto.

???????Viernes 24, sábado 25, domingo 26 y hoy, lunes 27, hubiesen sido las fiestas de Moros y Cristianos. Tampoco voy a explayarme, mi mentalidad ha llegado a un punto en el que, a pesar de echarlo muchísimo en falta, acepta como algo normal, necesario y obvio su aplazamiento.

Me cuesta saber en qué día vivo. Si no fuese porque trabajo viviría en el Día de la Marmota continuamente.

También me sigue costando sacar tiempo para todo lo que me gustaría y debería hacer, pero aún así lo pospongo para una fecha ilimitada porque sé que tarde o temprano haré esa lista de cosas que siempre están pendientes en mi cabeza.

Una de ellas es escribir el diario, hace tres días que no lo hago y, aunque me de rabia no hacerlo, también veo necesario un pequeño descanso, al fin y al cabo el diario se ha convertido en el momento de reflexión de mi día y cambiar por completo esa rutina durante algunos días también viene bien.

Viernes 24, sábado 25, domingo 26 y hoy, lunes 27, hubiesen sido las fiestas de Moros y Cristianos. Tampoco voy a explayarme, mi mentalidad ha llegado a un punto en el que, a pesar de echarlo muchísimo en falta, acepta como algo normal, necesario y obvio su aplazamiento.

Esto lo digo ahora, pero el sábado lloré (y no poco). Las redes sociales se inundaron de fiestas, les filaes crearon sus propias entradas (como Els Aragonesos), los festeros se vistieron y tomaron Mentireta mientras veían la entrada en TVA o Intercomarcal, escuchaban L´Ambaixador Cristià por la ventana o se quitaban las lágrimas de las caras maquilladas de pena.

Masoquismo

Mi masoquismo me impulsaba a ver vídeos, fotos, más vídeos y más fotos sin ninguna contemplación por mis sentimientos encontrados.

El domingo la cosa cambió. Al  principio deposité algún que otro excremento en todo - me cagué en todo dicho alto y claro -  por el buen día que parecía asomar, perfecto para disfrutar de la fiesta. No obstante a mediodía las lágrimas de los festeros y de Sant Jordi se manifestaron con una tormenta sobre Alcoy.

Entonces pensé: “Menos mal que no se han hecho”. Y hoy, lo único que he pensado con relación a Fiestas ha sido a las cinco de la mañana cuando me he levantado para ir a trabajar: “Ahora estaría en el Don Vito con mis amigas”, pero volviendo a la realidad lo que estaba haciendo era tomarme un café para estar despejada haciendo pantallas protectoras contra la COVID-19, algo inimaginable ni en uno de los tres días de fiestas ni nunca.

Un año sin Fiestas

Este año he podido experimentar por primera vez lo que es un año sin fiestas, al igual que los viajeros sus pérdidas de billetes. Cosas que nunca hubiésemos imaginado tener que perder ni por fuerza mayor ni menor ¿Habrá sido cosa del destino que quería que aprovecharemos hasta el mínimo detalle de nuestras vidas? Digo esto por decir algo,  por ver si se puede arreglar de alguna forma este evidente desastre que ha provocado el coronavirus. La palabra destino suele quedar bien en muchas ocasiones…

Soy consciente de que no vamos a volver a la normalidad ya, que falta mucho y no saber cuánto tiempo es mucho me llena de rabia.

Los niños pueden salir

El primer paso del desconfinamiento fue ayer domingo, cuando los niños pudieron salir a la calle por primera vez desde que se decretó el Estado de Alarma.

La normativa era: el niño o los niños pueden ir acompañados por un solo adulto que viva en la misma casa, guardar la distancia de seguridad, no jugar con otros niños y parar a hablar como máximo 10 minutos con la gente conocida que pudiesen encontrar por la calle (entre otras).

Mi expectativa, era que, siendo conscientes de la situación y de que el mínimo incumplimiento de la normativa y la pasividad de las recomendaciones pudiese causar un repunte inmediato, la gente las seguiría cautelosamente.

Qué inocente fui al pensar que mi expectativa podría cumplirse. La realidad fue muy diferente. Grupos de niños juntos, parques (cerrados por la policía) llenos, padres pasando de absolutamente todo, la Barceloneta llena, distancias de un centímetro en vez de un metro, el  Río Túria en Valencia abarrotado y mi calle, poco transitada de normal, con una familia de cuatro en bicicleta.

Pagamos justos por pecadores y desgraciadamente los inconscientes que al parecer han hecho caso omiso a la situación del coronavirus, que ha hecho que medio planeta esté confinado, que haya habido más de 23.000 fallecidos en España y que nos ha hecho estar confinados más de mes y medio, convirtieron ayer España en el hazmereir de los padres españoles conscientes que cumplieron con el deber.

Si esto pasó ayer domingo no me quiero imaginar lo que puede pasar el sábado, día en el que (si todo va tal y como está previsto) podremos salir a hacer deporte al aire libre. A día de hoy mi expectativa da miedo, si la gente pasó olímpicamente de las indicaciones de ayer no me quiero imaginar el gallinero que puede convertirse la montaña el próximo sábado, y encima con la previsión de los 30 grados de temperatura.

Espero que el domingo pueda decir lo contrario. Espero que hayamos aprendido de los errores mortales del pasado 26 de abril y no cometerlos nunca más.

El mundo está loco, no sabemos si la COVID-19 ha sido creado por un país asiático o ha sido simplemente cosa de un murciélago. No sabemos si el líder norcoreano Kim Yong - Un está vivo o está muerto. Tampoco sabemos por qué Donald Trump tiene la mentalidad más brillante del universo pensando que ingiriendo lejía podría solucionarse el problema. Y por no saber, no sabemos ni en qué día vivimos.

La vida de Marte se ríe ahora de nosotros, se ríe de nuestra desgracia y toma como referencia todos los errores para no cometerlos en la construcción del nuevo planeta que dominará el sistema solar si seguimos viviendo bajo injurias, calumnias, actitudes inconscientes y mandatos de descerebrados - por decirlo de alguna forma sutil -.

Lo negativo supera lo positivo:

Personas inconscientes frente conscientes, mentiras frente verdades, encerrona frente libertad: España y Mundo a 27 de abril de 2020.