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El diario de Mireia. Martes 21 de abril. Día 38: La alarma que apagamos inconscientemente

Bill Gates
  • El tren con pasaje a las fiestas no tiene fecha de salida, aunque los pasajeros no sueltan sus maletas llenas de ganas e ilusión. 
  • Ya es el tercer día que no salimos a nuestro balcón a aplaudir, ¿nos echará de menos el niño de ricitos? ¿Qué pensará y qué le habrán dicho sus padres? Yo no sabría qué decirle, se supone que debemos estar confinados…

Hoy tengo un día de altibajos: veo que no hay ninguna muerte en el departamento de Sanidad de Alcoy y que las muertes nacionales han disminuido y me alegro. De repente pienso en que no puedo salir de casa y me vengo abajo. Seguidamente pienso en que dentro de dos semanas se acaba el confinamiento y me vengo arriba.

Otro día que amanece soleado. Como esta costumbre meteorológica se mantenga hasta el martes que viene apaga y vámonos. Le rezaré a Sant Jordi, a La Virgen María y hasta a la Virgen de mi ciudad estudiantil, a la Virgen del Lledó. Aunque en la práctica no lo haré. Tan solo esperaré a que se alineen los astros y caiga la del pulpo para pensar: menos mal que no se han hecho las fiestas. 

La videollamada que tuvieron ayer los delegados de los grados de la UJI ha tenido su fruto y nos han informado de que el 30 de abril nos dirán definitivamente cómo serán todos los exámenes. Muchos profesores están barajando la posibilidad de hacer una evaluación contínua mientras que otros no tienen aún ni idea. 

Lo que sí que sé es que en otras universidades se ha informado al alumnado mediante comunicados oficiales, de que a la hora de hacer los exámenes se bloquearán todas las pestañas del ordenador y deberán tener la cámara encendida para no copiar de ninguna forma. 

No sé en la práctica si lo harán, pero sea cual sea la decisión final no quiero perderme el testimonio de alguien que haya experimentado ese tipo de control. 

En esta reunión también han informado que gran parte del alumnado se dedica a enviar correos a los profesores rozando el incivismo. A pesar de no estar conformes con las actuaciones de ciertos docentes no hay que perder la educación y al parecer más de uno lo está haciendo. 

La delegada nos ha trasladado que aunque no lo parezca están trabajando a contrarreloj para que los exámenes, los trabajos de evaluación contínua y demás no coincidan. Pero si no nos informan de mínimamente algo es normal que nos agobiamos, al fin y al cabo somos personas tanto ellos como nosotros. 

Altibajos

Hoy tengo un día de altibajos: veo que no hay ninguna muerte en el departamento de Sanidad de Alcoy y que las muertes nacionales han disminuido y me alegro. De repente pienso en que no puedo salir de casa y me vengo abajo. Seguidamente pienso en que dentro de dos semanas se acaba el confinamiento y me vengo arriba, pero pienso en que esto irá más lento que una tortuga en un maratón y bienvenido bajón de nuevo. 

Sé que es algo normal, y más llevando mes y medio confinados, pero es inevitable que TODOS tengamos estas curvas emocionales. 

 

Hoy, habría sido originariamente el Día de los Músicos. No obstante se hubiese celebrado el viernes por el cambio de calendario que hicieron hace unos años. 

Dado que estamos a 21 de abril, la Associació de Sant Jordi propuso que los alcoyanos salieramos a cantar el himno a las nueve de la noche, manteniendo incluso el horario tradicional. Y así lo han hecho. Las calles de Alcoy se han beneficiado de las voces y notas del Himno de Fiestas y han podido disfrutar incluso de un director que se ha vestido con traje y ha cogido su batuta para dirigir los cantos de la calle San Nicolás, Hiroshi. 

Casualidades de la vida, cuando deberíamos estar en la Plaça d´Espanya junto al castillo en un año normal, acaban de desmontarlo sin saber cuándo volveremos a verlo. El tren con pasaje a las fiestas no tiene fecha de salida, aunque los pasajeros no sueltan sus maletas llenas de ganas e ilusión. 

Una muestra más de ello es el vídeo que me han mandado mis tíos que iban a ser dama y caballero en la filà Muntanyesos recordando todo un año (y más) de eventos y preparativos y pensando en que a día de hoy estarían como flanes pero están como muebles en su casa. 

Yo no he podido ni aplaudir a las ocho ni cantar a las nueve, cosa que no ha impuesto que no lo haya podido disfrutar mentalmente en mi cabeza, aunque nadie puede negar que el disfrute ha sido a nivel menor, claro está. 

La propuesta de cantar el himno ha supuesto nuevamente críticas. Las críticas forman parte del debate, sino este no existiría, pero muchas veces nos lanzamos a publicar mensajes sin entender realmente la finalidad. Las palabras de la Associació de Sant Jordi fueron: “Les invitamos a todos ustedes a que salgan a sus ventanas, balcones y terrazas a cantar todos juntos, en homenaje a todas las personas que han fallecido y haciendo una muestra simbólica de unión de todos los alcoyanos y alcoyanas”.  Aún así toda opinión, siempre que sea respetuosa, es válida.

 

Sin balcón

Ya es el tercer día que no salimos a nuestro balcón a aplaudir, ¿nos echará de menos el niño de ricitos? ¿Qué pensará y qué le habrán dicho sus padres? Yo no sabría qué decirle, se supone que debemos estar confinados…

Salgo de trabajar y me veo un mensaje de mi monitor de los Juniors a las 19:57: “¡Os estoy esperando en la ventana!”. Una lástima que hasta el sábado no podamos verle. 

Bill Gates

Me voy a dormir agradecida de que el tiempo haya dado un vuelco en 12 horas y poder escuchar la lluvia desde mi cama.

Además, me voy pensando en un vídeo que he visto de Bill Gates del que me quedo prácticamente con todo lo que ha dicho, pero destaco: 

El Banco Mundial calcula que una posible epidemia mundial de gripe  costaría 3 billones de dólares con millones de muertes.

Las inversiones adecuadas llevan millones de beneficios más allá de protegernos de una gran epidemia: los asuntos de sanidad reducirían la desigualdad sanitaria  y harían más justo el mundo. 

Tenemos que actuar ya porque el tiempo corre.

Si hay algo positivo que puede derivarse de la epidemia de ébola es que pudo servir de despertador para alertarnos. 

Si empezamos ahora, tal vez estaremos listos para la próxima epidemia”.

 

Ni despertador ni alarma, quietos como estatuas nos hemos quedado hasta hoy, cuando realmente tenemos que estar como figuras estáticas encerrados y viendo como, ya no una epidemia sino que una pandemia arrasa con nosotros.