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El diario de Mireia. Martes 7 de abril. Día 24: trabajar para ayudar

Foto de Mireia Martí Expósito
  • Nunca he trabajado y estudiado al mismo tiempo y no había otro momento para probar la combinación que en tiempos de coronavirus.
  • Por primera vez también me he sentido culpable por salir de casa. Los coches que pasaban por mi lado y me veían con chándal seguro que habrán pensado: “Qué hace esta haciendo deporte fuera de casa, menuda irresponsable”

Mireia té notícies. La veritat és que el seu aïllament és molt actiu. No només estudia Periodisme... ara també acaba de començar a treballar. Experiències noes en un moment molt delicat. Ha hagut d'eixir al carrer. Nous temps.

Postpongo el despertador y es la peor decisión que podría haber hecho, la pereza de levantarme me impide hacer las mil cosas que debo hacer y al final hago solo dos. Pensando que es buena idea para refrescarme y activar mi cuerpo, me ducho con el impulso de querer darme un baño, pero me sabe mal hasta gastar agua. Los tiempos que vienen no me lo permiten. Si eso, haré este “extra” en el finde que viene.

Tras este ducha de gloria, voy a clase, me agobio un poquito más y todo continúa como siempre.

Entre descanso y descanso me informo sobre la situación del coronavirus.

Han ingresado a Boris Johnson en el hospital por coronavirus, la reina de Inglaterra hace por quinta vez en su reinado un discurso, en el epicentro del virus (Wuhan) se levanta el confinamiento y en EE. UU. siguen aumentando las cifras de muertos y contagiados.

Aquí en España los ministros en las ruedas de prensa nos aseguran que los datos mejoran paulatinamente. Estas ruedas de prensa están teniendo algunas críticas - recordemos que no hay oposición sin crítica -, pero no solo por parte de los que se encuentran al otro lado de la pantalla, es decir,  de nosotros. Hoy en una rueda de prensa uno de los micros de los periodistas que iba a hacer una intervención en el turno de preguntas, se ha colado antes de lo debido. “Yo no tengo la culpa de que usted no tenga estudios y se haya tenido que meter a policía” ha dicho el periodista. Un despiste que le puede costar su trabajo.

Y es que no solo ellos, sino todos los que nos enfrentamos a las videollamadas por trabajo o por clase nos enfrentamos a este tipo de descuidos.

Estos días la labor de desinfección también es está siendo muy importante. En toda España se están haciendo limpiezas masivas por todos los rincones. Aquí en Alcoy una de las últimas imágenes que hemos podido ver ha sido la desinfección de las puertas de las farmacias.

Es necesario que esta limpieza se haga constantemente porque sino sería imposible dejar seco al bicho tan fácil.

Voy a trabajar

En el último descanso que hago recibo una noticia: voy a trabajar.

Nunca he trabajado y estudiado al mismo tiempo y no había otro momento para probar la combinación que en tiempos de coronavirus. Lo que no he hecho sin cuarentena lo estoy haciendo ahora. Es pronto para decirlo, pero a pesar del cansancio, creo ambos se pueden combinar.

Afortunadamente el Grupo Seripafer está teniendo una gran cantidad de pedidos de pantallas protectoras para el COVID-19. Es por ello que mi hermana y yo estamos yendo a trabajar. Contribuir en esta tarea no solo aporta beneficios monetarios. Mientras trabajo, me empapo psicológicamente de cosas tanto positivas como negativas del coronavirus:

De fondo suenan en la radio los éxitos de los 40 y continuamente un #quédateencasa de Toni Aguilar. Las etiquetas de las cajas donde van las pantallas hablan por sí mismas: COVID-19. Además la continua limpieza con alcohol de todo el material y la indumentaria de los trabajadores (gorro y mascarilla) también te hacen pensar que la situación no es moco de pavo.

Mientras la población está en su casa, hay gente creando protección desde sus trabajos y poder pertenecer durante un periodo de tiempo a ese grupo de ayuda es una de las motivaciones por las que trabajar y estudiar al mismo tiempo no me supone ningún suplicio. Estoy trabajando pero sobre todo estoy ayudando.

Por primera vez desde que llevamos de cuarentena no he podido aplaudir a las ocho.

Por primera vez también me he sentido culpable por salir de casa. Los coches que pasaban por mi lado y me veían con chándal seguro que habrán pensado: “Qué hace esta haciendo deporte fuera de casa, menuda irresponsable” - yo misma lo hubiese pensado -. Es difícil y más ahora, pero juzgar sin saber nunca es una buena opción.

Cuando se ha acabado el turno y hemos vuelto a casa he podido contemplar el nuevo desierto llamado Alcoy con algún que otro Oasis de perro paseando a su dueño.

Da pena ver la ciudad así, pero al menos ahora puedo verla durante dos minutos más durante el trayecto de casa al trabajo y del trabajo a casa.