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El diario de Mireia: Miércoles 15 de abril. Día 32: reto retado, reto aceptado

L'hortizont no acompanya /MME
  • Ahora estamos dejando atrás la “normalidad” de comer bichos y viajar y la estamos cambiando por una menos real aún para nosotros: la de comer el pan que hacemos y prescindir de uno de los mayores placeres humanos: Viajar.
  • La desgracia sanitaria y la desgracia cultural se han unido y han tocado las campanas de Notre Dame, haciendo homenaje a los fallecidos por coronavirus así como al incendio que hace un año abrasó la catedral parisina.

Mireia Martí Expósito és una dona total. Estudia, escriu i treballa de valent en una fàbrica. Descobreix en primera persona i amb 'només' "veintipocos" els efectes físics de la duresa laboral. Però no perd el somriure. A més de respondre al repte viral del seu cosí, hui s'ha dedicat a somiar... amb viatges.

El tiempo no me importa, porque para estar en casa no me hace falta saber si va a llover, granizar o el sol va a abrasar.

No obstante y teniendo en cuenta que tengo que salir de casa, debería mirarlo al menos esta semana. Salgo de casa y chispea un poco, un paraguas prediciendo el tiempo no me habría sobrado.

A la hora del almuerzo, este chirimiri se ha convertido en una fuerte lluvia y es por ello que hemos tenido que hacer dos turnos para el descanso. La sala que hay en la fábrica es pequeña para la distancia que debemos guardar entre las compañeras.

A final de la jornada me he visto “obligada” a frenar un poco el ritmo. Me han salido ampollas en tres de los cuatro dedos que utilizo de la mano derecha, pero a pesar de ello he podido aumentar el número de unidades que hice ayer. He hecho dos cajas más.

El movimiento de mis brazos y manos ya está acostumbrado y una simple herida que se soluciona con tirita no ha impedido que continúe creciendo mi motivación.

Mi hermana hoy ha conseguido hacer una caja más que yo. No sé qué habrá hecho, si comprarse un turbo por Amazon o desayunar polvitos mágicos, pero su velocidad ha sido impresionante. Al parecer la marquesita se estaba reservando las fuerzas para ponerse a tope en el trabajo en vez de en los estudios.

Las noticias

Como todos los días, veo las noticias después de comer y aprovecho este ratito para descansar.

Entre ayer y hoy he visto muchas publicaciones de sanitarios y cajeros de supermercados recibiendo mensajes despectivos por parte de sus vecinos. Algunos de ellos se llenan de odio profundo, como el que ha recibido una ginecóloga a la que le han escrito en el coche “Rata contagiosa”.

Otros de estos héroes se han encontrado peticiones de abandonar sus casas durante la crisis sanitaria, ya que podía poner en peligro a sus vecinos. En cambio, gestos de honradez y humanidad se han visto compensados cuando personas cercanas a ellos se han mostrado amables y les han ofrecido alojamiento y comida - a pesar de que vayan a continuar viviendo en sus casas -.

Al parecer eso de “trata a las personas como te gustaría que te tratasen a tí”… debería de aplicarlo más de un ser (¿Humano?).

En cuanto al ámbito internacional, el presidente de los EE. UU. ha decidido no aportar más fondos a la OMS por las tardías advertencias del COVID-19. Ay Trump,Trump… qué haremos contigo que primero no crees en el cambio climático, luego casi como te tragas que este virus era letal y ahora dejas de confiar en la Organización Mundial de la Salud.

Cruzando el charco hoy se ha podido hacer una analogía de desgracias: La desgracia sanitaria y la desgracia cultural se han unido y han tocado las campanas de Notre Dame, haciendo homenaje a los fallecidos por coronavirus así como al incendio que hace un año abrasó la catedral parisina.

Aquí en España, un estudio ha informado que con el frío aumentan los contagios y que con el calor disminuyen. Mayo viene caluroso, esperemos que los datos de contagios correpondan con las predicciones meteorológicas.

Hoy no me ha costado levantarme, pero me ha costado mucho ponerme a hacer cosas por la tarde. Creo que prefiero el segundo turno. Aún así, he hecho algo… bueno en verdad nada, estaba muy cansada.

He producido, pero si hay algo que he hecho ha sido aceptar el reto al que me había nominado mi primo Víctor. Había visto ya vídeos anteriormente del challenge de meter la cara en un plato lleno de harina, pero no esperaba que nadie me nominase, hasta ayer. No sé por qué me habrá elegido a mí, a lo mejor soy su “tata” favorita (lo siento Lau), pero reto retado, reto aceptado. Me he llenado la cara de harina y he nominado a mi prima Claudia, para ver si se le va la vergüenza que le define en estos momentos de su vida.

Mis pensamientos en las horas de trabajo han desembocado en las excursiones al aire libre que estoy añorando tanto estos días. Esta semana de primavera sin clases la hubiese  aprovechado para disfrutar de la naturaleza así como para fortalecer mi resistencia y prepararme para participar en el Trail Solidari de Alcoy.

Apuntarme al Trail es una de las cosas que me hace ilusión desde hace bastante tiempo y este año ya tenía hasta mi equipo formado. Aún no se sabe nada sobre cuándo se hará pero no tengo duda de que lo haré.

Cuando pienso en un tema empiezo a relacionar pequeños factores de ese tema y acabo pensando en otro. De una semilla salen mil raíces.

Es por eso, que me he acordado de un propósito que queríamos cumplir mi gemela y yo, participar en el programa Pekín Express. Una experiencia como esas debe ser muy nutritiva a nivel personal, grupal, cultural y humanitario.

No obstante hacer un concurso en un país oriental donde algunas de las pruebas era comer bichos vivos, no debe ser una de las propuestas que tenga en mente ninguna productora ni a día de hoy ni hasta dentro de mucho tiempo.

Ahora estamos dejando atrás la “normalidad” de comer bichos y viajar y la estamos cambiando por una menos real aún para nosotros: la de comer el pan que hacemos y prescindir de uno de los mayores placeres humanos, viajar.