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El diario de Mireia. Sábado 28/03, día 14: Si se acerca el pico, ¿se acerca la mitad?

El diari de Mireia Martí Expósito
  • Tampoco hay que olvidar todas esas bodas que se están teniendo que aplazar. Siendo yo tan ñoña, no me puedo imaginar si me llega a pasar eso a mí. ¡Ánimo a todos los novios y novias que están pasando por esto!

La nostra periodista en fase de formació universitària de capçalera ha viscut un altre dissabte en casa, lluny del Gaudí i de la "marxa". Però almenys té a Laura, la seua germana bessona, amb la qual viu un retir espiritual confortable. Hui haguera sigut la Junta de Rams de la filà...

Hoy debía haberse acabado el confinamiento. Pero como toda suposición, sólo se suponía.

Tercer sábado confinados y mi única aspiración es probar la coca que hicimos ayer mi hermana y yo. Si estéticamente era fea, por el interior no te puedes imaginar ¡qué asco!

La cocina no es lo nuestro, empezaremos a experimentar con otras actividades hogareñas.

El pico del coronavirus se acerca y por mi cuerpo se pasea un escalofrío al escuchar todas las cifras de los nuevos casos en menos de 24 horas, es una barbaridad. La parte positiva es que después de subir un pico se tiene que bajar, entonces ¿podríamos estar hablando de que estamos a mitad de esto?

Hoy el presidente ha comparecido en una rueda de prensa comentando aspectos relacionados con las empresas. Por un momento el grupo de Whatsapp de trabajo de mi madre echa humo, todo es muy incierto y no saben si su sector debe continuar activo. Y, al igual que ellas, miles de trabajadores en toda España.

Además, la Iglesia ha anunciado que las comuniones y confirmaciones se posponen a finales de verano. Tampoco hay que olvidar todas esas bodas que se están teniendo que aplazar.

Siendo yo tan ñoña, no me puedo imaginar si me llega a pasar eso a mí.  ¡Ánimo a todos los novios y novias que están pasando por esto!

Ordenar la habitación 

Para que mi sábado resultase diferente he ordenado mi habitación a fondo. Cuando decido ordenarla profundamente me arriesgo a encontrarme recuerdos y, así ha ocurrido. Miles de fotos impresas, lo poco visto hoy en día, han ido apareciendo entre mis cajones, pero he preferido dejar la añoranza de esos instantes capturados para otro momento. Ya tengo bastante faena con ordenar mi cuarto.

El día transcurrido con total normalidad. No he notado ni siquiera que era sábado, se me ha hecho más pesado que el pasado y el anterior.

No obstante, tengo que agradecer la existencia de la prueba gratuita de Disney +. Ahora no pido que se acorte el confinamiento, que también, ahora solo quiero que la prueba gratuita sea durante un mes. Siete días son muy pocos para fulminarse aquellas series y películas que marcaron mi infancia: High School Musical, Camp Rock, Hannah Montana, Los Magos de Waverly Place, Shake it off, las películas de princesas…

Después de un maratón de Disney + ha tocado momento hermanas.

Tener a alguien igual que yo en casa es una ventaja que poquísima gente puede tener.

Bailar, cantar y, hacer el tonto en líneas generales viendo como una persona lo hace igual que tú como si de un espejo estuviese hablando es algo indescriptible. A pesar de los momentos en los que  tiraba a Laura por un barranco, está jugando un papel muy importante en mi cuarentena.

Hoy he decidido salir cinco minutos antes de las ocho para ver desde el principio el momento mágico, por última vez con ambiente nocturno. Hoy cambian la hora y mañana ya veremos este momento de otra forma.

Se van encendiendo poco a poco las luces de las ventanas y balcones de mi barrio. Las casas parecen sacadas de una película: cada una es de un color y tamaño, los desperfectos de las paredes las hacen especiales y la gente es bastante entrañable. He de agradecer no vivir en la típica calle recta con edificios monótonos.

El aplauso funciona de la siguiente forma:

1- Sale una primera persona y después toda la familia a la ventana.

2- Nadie se atreve a aplaudir el primero, pero cuando alguien lo hace no se tarda ni diez segundos en escuchar a todo el barrio dando palmas.

3- Las palmadas duran - dependiendo del día - 1 o 2 minutos y, escuchar el subidón del sonido y como va desapareciendo, también es un lujo que todo el mundo debería experimentar durante el Estado de Alarma.

Hoy el “Buenas noches” de alguien no ha sido la despedida. Es sábado y se tenía que notar de alguna forma. Han puesto la queridísima canción Tusa y más canciones de reggaeton.

Hemos bailado con los vecinos de enfrente. El kilómetro de distancia, siendo exagerada, no ha podido separar las ganas de fiesta de ninguno. Por un momento pensaba que estaba en el Gaudí, pero eso me pilla aún muy lejos.

Al haber estado un poco más en el balcón he podido ver algunos encuentros entre vecinos que venían de trabajar o de tirar la basura. 

Antes de la cuarentena la típica conversación era:

+“Qué calor hace”

- “Si, el tiempo está loco”

 En cambio ahora el intercambio de palabras es casi nulo y, en ocasión ser un poco más extenso que nulo, sólo se oye “sí, estamos bien” o “al menos puedo ir a trabajar”. Espero que las conversaciones aburridas meteorológicas de ascensor no tarden en volver.

No miento en ningún momento cuando digo que se me han pasado rápido estas tres semanas. El tiempo pasa demasiado deprisa.

Hace cuatro semanas estaba en Madrid, hace cinco fue carnaval, seis de una semana normal de universidad…. 

Hoy se debería de haber hecho el último ensayo en las filás y la típica  “Junta de Ramos” y en cuanto al futuro: el miércoles el día del cartel, la semana que viene domingo de Ramos, a la otra Paellas universitarias de Alicante, semana santa y la gloria… el tiempo corre y no vuelve.

Hoy hace un año que se estrenó la canción “Mi persona favorita”. Una de todas las canciones bonitas que tiene el maestro Alejandro Sanz.

La letra es preciosa y muchos de nosotros la hemos cantado. La canción empieza: “Yo no entiendo de colores, ni de razas”.

Uno de los tweets que escribió el perfil del COVID-19 en Twitter fue esa frase. Te doy la enhorabuena porque lo estás clavando bicho, no entiendes de colores ni de razas y te estás luciendo.