El tiempo - Tutiempo.net
Alcoi
El temps

El diario de Mireia:Jueves 9 de abril. Día 26: Azorín, mañana nos vemos

Alcoi, un desert
  • Al final, serán más los idiotas sin ética que los enfermos por el bicho.
  • Quien me diría a mi que lo que veía como un disfraz de infectado se iba a convertir en algo normal. Pues ahora raro es quien no hace uso de la mascarilla y me da a mi que después de esta pandemia su uso será mucho más habitual.

Mireia Martí Expósito, periodista en potència i jove treballadora. Qui li anava a dir fa un mes que canviaria les classes en Castelló per una nova vida amb la vessant de narradora de la Realitat que ens fa per a ARAMULTIMÈDIA. El cansament pesa, però no podran amb ella. La docència en línia deixa prou que desitjar.

Último día de la semana tanto a nivel laboral como a nivel académico. Hoy tengo mi única clase con videollamada. El resto de profesores continúan comunicándose con nosotros cada dos semanas, nos suben escaso material y a la aventura. Uno de ellos incluso se dignó a tener la poca vergüenza de decirnos: “En caso de no encontrar la respuesta en los vídeos, intenta buscarla por tu cuenta en internet. En caso de no poder encontrarla, pregunta a tu profesor”. Dí que sí, menudo ejemplo de profesionalidad estás dando campeón.

Intento cambiar mi sensación de ira por el pasotismo de los profesores e intento buscar alguna noticia que me produzca buenas vibraciones. Lo primero que veo es que roban y queman una casa de campo en Cocentaina y, posteriormente, que el número de positivos en residencias desciende. Lo dicho, al final serán más los idiotas sin ética que los enfermos por el bicho.

Acabo de informarme sobre la una, como deprisa, me preparo y a trabajar.

Es el tercer día que puedo estar dos minutos en la calle y ya veo normal el uso de mascarilla. Quien me diría a mi que lo que veía como un disfraz de infectado se iba a convertir en algo normal. Pues ahora raro es quien no hace uso de la mascarilla y me da a mi que después de esta pandemia su uso será mucho más habitual. En definitiva adoptaremos una costumbre asiática. La historia se repite: los chinos son los nuevos Simpsons y lo predicen todo.

Me propongo objetivos de hacer más pantallas que el día anterior y lo consigo. Por cada pantalla que hago, una persona más se puede proteger, y eso hace que la competencia - sana -  tanto personal como grupal vaya creciendo.

El trabajo en equipo es increíble y la motivación más todavía. Entre unas y otras nos motivamos: “Venga va que podemos llenar este palé”, otra: “No, yo creo que incluso podemos hacer cuatro cajas más”, otra: “Venga va que podemos”.

Así es como la tarde se me pasa volando. No obstante y, aunque el tiempo corra, hay tiempo para todo durante las ocho horas. Mientras trabajo, escucho música y también pienso mucho. Estando sola en una mesa concentrada en la tarea hace que tus pensamientos vayan a mil por hora, y todo lo que pienso lo relaciono con: ¿Cuándo se acabará esto? o ¿Cómo será la vida después?

 

¿Fiesta?

Primera semanita de trabajo acabada, mañana es fiesta y en el mundo laboral continúa el calendario establecido. La semana que viene más.

Llego a casa mucho más cansada que ayer y anteayer, pero con una satisfacción cada día mayor. A ello le sumo la alegría de ver que mi filà, Els Aragonesos, han donado material sanitario para contribuir y esque, aunque sea poquito, es más que nada.

De estos tres días lo que más he echado de menos ha sido el aplauso de las ocho. Trabajando únicamente puedes hacer un aplauso mental cuando en la radio dicen: “Son las ocho, las siete en Canarias”. Creo que mis vecinos de enfrente y nuestra nueva amiga que chilla siempre “Hasta mañana” habrán notado nuestra ausencia, pero que no se preocupen que mañana a las 19:50 inaguraremos la calle Azorín para aplaudir.