Catástrofe del Alcoyano en El Collao (0-3)
De momento, Vicente Parras mantiene su puesto de trabajo después de que su equipo haya perdido nuevamente y de manera catastrófica por 0 a 3 contra el filial del Altlético de Madrid. De nuevo, inoperancia y flacidez en el ataque y errores garrafales en la defensa, especialmente en el segundo gol. Mosqueo y del grande en la afición del Deportivo que encadena tres derrotas consecutivas ante equipos de su liga. El descenso, a un tiro de piedra.
Nueva derrota, triste, dolorosa y desesperante. El Alcoyano anda inmerso en una de sus particulares crisis sin solución en la que nada sale, la defensa canta y la delantera no existe. Encima, en los momentos más delicados, uno de los mejores jugadores del Alcoyano, Lara, se auto-expulsaba por protestar airadamente al árbitro. Y Primi, veterano, volvía a perder el balón en una zona delicada, cerca del área, para dejar a los colchoneros un regalito en forma de 0 a 2.
Un desastre que se acumula y que deja más tocado, si cabe, a VIcente Parras, que no se sostiene en el cargo. Cierto es que el árbitro se ha 'comido' al menos un penalti clarísimo, pero tampoco ha sido determinante.
El posible penalti sobre Sergi López, si lo hubiera piitado el árbitro y si lo hubiera marcado el Alcoyano, habría supuesto el empate a 1. Però la derrota es merecida e incontestable porque el Deportivo solo ha chutado -con cierto peligro- un vez y al inicio del partido por obra de Agüero, flojo y a las manos del portero visitante.
Los goles de los madrileños han llegado en los últimos 20 minutos y después de la absurda expulsión de José Lara, que ha visto la segunda amarilla para protestar el árbitro. Marco Moreno ha hecho el 0 a 1 y en el 84, a placer, Mestanza ha hecho el 0-2 después de que Primi regalara el balón cuando saliera a lo ataco. Penoso. Ya con el tiempo cumplir, Diego Bri hacía el 0 a 3. De nuevo, sin oposición defensiva y con el alma por tierra, los conchoneros han entrado hasta la cocina.
Vergüenza ajena, cabreo del respetable público y horas difíciles a las oficinas de la SAD, con el jefe de Parras en juego.


















