“¡Tenemos portero!”... es el comentario más repetido en las gradas de El Collao al comprobar cómo, una vez más, Jagoba ha salvado al Deportivo con al menos dos paradas decisivas. El Alcoyano vuelve a sumar tres puntos tras ganar un partido muy físico, en el que un cabezazo del alcoyano Rubén Català decidió el marcador.Nueva sesión de alegría en El Collao.

El Collao ha vuelto a sonreír, y ya van dos semanas seguidas. El Deportivo, que tenía siete bajas titulares por lesiones y sanciones, ha sido capaz de doblegar a un intenso Barbastro que llegaba a Alcoy con la lección aprendida: presencia física en el centro del campo y en defensa, e intentar aprovechar alguna jugada de estrategia.
El resultado es justo, porque el Deportivo llevó siempre la iniciativa y demostró que quería ganar. Aun así, un empate tampoco habría sido extraño. Y es que con el 1 a 0 favorable a los alcoyanos, los aragoneses ejercieron una presión muy intensa y encerraron a los locales en su área con dos saques de esquina y varios disparos agobiantes que Jagoba resolvió con solvencia. La ocasión más clara, con la colaboración de Álex Alonso, al estilo Dani Olmo en la final de la Eurocopa.
Superados esos diez minutos de angustia entre el 70 y el 80 del partido, el encuentro murió de forma más o menos plácida, con el apoyo del público y el empuje de un equipo del que aún es difícil medir el nivel de calidad, pero que sí demuestra que lucha y mete el pie y la cabeza como hacía años que no se veía en Alcoy.
Gol de un alcoyano
Ocasiones claras para el Deportivo no hubo demasiadas. Sí, en cambio, un auténtico golazo en el minuto 30 del alcoyano Rubén Català. Asistencia de manual de De Pedro y potente remate de cabeza, típico de delantero, de esos que parecen romperse el cuello. El balón golpeó en el palo, en el portero y entró y salió. Hablando de símiles históricos... imaginad el gol de Míchel a Brasil en 1986 que rebotó en el larguero. Muy parecido, pero hoy el árbitro no nos ha robado.


















