- Que el año que viene, soliciten voluntarios psicólogos en la entrada del Campamento para realizar tests psicotécnicos. Es una buena manera de detectar a los tontos, amargados, traumatizados, envidiosos y cobardes que acuden a los actos avasallando
Quiero, con estas palabras, homenajear a todas aquellas personas que hacen cosas por otras personas sin recibir nada a cambio, más allá de insultos y desprecios. Especialmente a los Samaritas y a David Ponsoda. Del mismo modo, escribo estas palabras para intentar —con la máxima educación— mostrar mi rechazo enérgico (con insultos elegantes incluidos) a los tontos que lo critican todo, haciendo un uso cobarde de las redes sociales. Como decía aquel gran actor y director de cine, protagonista de películas de Berlanga: «Váyanse ustedes a la mierda».
Lo primero que voy a hacer es identificarme y no esconderme detrás de las redes sociales como hacen los cobardes amargados que pagan sus complejos, traumas, envidias y problemas insultando y criticando todo aquello que el resto de la gente, de buen corazón y con grandes iniciativas, organiza. Ya sea el Campamento Real, la Cabalgata, las Fiestas de San Jorge, la Semana Modernista, una quedada con amigos en verano o la cena de Navidad. Esos son los buenos, y si las cosas salen mal, no pasa nada, porque como dice el refrán: quien hace todo lo que puede, no está obligado a más.
Como os decía, me llamo Natxo Lara Jornet, soy periodista y no me escondo en las redes sociales como los tontos que han criticado cruelmente la decisión de suspender el Campamento Real de Alcoy.
Tontos, inútiles, desgraciados y maleducados son algunos de los calificativos que dedico a estas personas. Y debéis creerme cuando digo que he esperado 24 horas antes de escribir estas líneas para mantener la compostura y la educación que, de manera tan sabia, me han transmitido mis mayores. Ayer echaba fuego por la boca.
Sois unos cobardes y unos imbéciles sin solución. Y quiero transmitir a los Samaritas, y en especial a David Ponsoda, todo el cariño y el agradecimiento del mundo por todo lo que hacen. Organizan un acto maravilloso de manera altruista, hipotecando durante años el tiempo que deberían pasar con sus hijos y, además, poniendo dinero de su propio bolsillo. Porque el Campamento se prepara durante todo un año y, la noche anterior, los ayudantes trabajan sin descanso. Y cuando se cierra, todavía tienen que desmontarlo y llegar, la mayoría de las veces, tarde a la Cabalgata.
El año pasado ya presencié en directo cómo un energúmeno, delante de decenas de niños, insultó a un voluntario del Campamento porque lo hizo retroceder en la cola. Resulta que había hecho el típico “truco” de coger entradas a las 9 de la mañana y subir a las 12. Después quería colarse diciendo que tenía entrada para las 9, mientras que los que tenía delante eran de las 12. Aquel desgraciado maleducado me amargó la mañana.
Este año, con el mejor criterio posible, el Campamento ha sido suspendido por la previsión meteorológica, y esos cuatro tontos han criticado la decisión y han pedido que se les devolviera el dinero del donativo (tonto del culo, ¿sabes lo que significa la palabra donativo?), generando un malestar muy profundo entre el resto de alcoyanos que no somos tan tontos. También exigían prioridad para recibir el chocolate y los churros que, sin obligación alguna, se iban a ofrecer en la Plaça de Dins “porque ellos habían pagado los cinco euros”.
Lo primero que pido a los Samaritas es que sigan adelante con sus proyectos, porque cuatro tontos del culo no pueden acabar con tanta ilusión ni con tantos años de éxito absoluto.
Lo segundo que les pido es que, el año que viene, soliciten voluntarios psicólogos en la entrada del Campamento para realizar tests psicotécnicos. Es una buena manera de detectar a los tontos, amargados, traumatizados, envidiosos y cobardes que acuden a los actos avasallando y exigiendo de forma desmesurada aquello que ellos consideran que debe hacerse.
Y todo esto es aplicable, como decía, a cualquier acto que se organiza durante el año. Ser miembro de la Asociación de San Jorge ya es una profesión de riesgo, porque te ven con la chapa de la ASJ y lo primero que hacen es insultarte, provocarte o, directamente, no hacer caso de las indicaciones. No son muchos los que integran esta banda de tontos festeros, pero cada vez hay más. Y son festeros con más de 40 años en su filà, o jóvenes de 20 años que ya apuntan maneras… de tontos.
En fin, gracias Samaritas, gracias voluntarios, gracias ASJ, gracias concejales, gracias padres y madres que educan a sus hijos en valores “normales” y, por favor, políticos del mundo: menos invadir países y más regular las redes sociales. Que para utilizarlas haya que identificarse y validar quién eres. Así, el 90 % de los tontos que insultan en redes se cagarían encima y dejarían de hacerlo.
¡Que vengan cargados!


















