Laura Rivas, concejala de Logroño: «Ser alcoyana es una manera de estar en el mundo»
Dejó Alcoy siendo muy joven y lo hizo por amor. Hoy, Laura Rivas es concejala en el Ayuntamiento de Logroño y una de las responsables políticas de áreas tan relevantes como la de Festejos. A pesar de la distancia, mantiene intacto el vínculo emocional con su ciudad natal, que sigue muy presente en su día a día. Hablamos con ella sobre su recorrido vital y político, los retos de la gestión municipal y su mirada alcoyana desde fuera. Laura atiende a ARAMULTIMÈDIA desde la distancia y nos cuenta cómo es su vida como política en una capital como Logroño.
De Alcoy a Logroño: una decisión vital
Laura Rivas recuerda con emoción su salida de Alcoy. «Me fui muy joven y, aunque fue por amor —me casé con un logroñés—, me costó muchísimo dejar mi tierra, mi familia y mis costumbres. Los alcoyanos somos muy nuestros», explica con una sonrisa, citando incluso a Camilo Sesto: “El meu cor és d'Alcoi”. Los inicios no fueron fáciles: el clima, la distancia y la sensación de soledad marcaron aquella primera etapa. Con el tiempo, sin embargo, todo fue cambiando. «Poco a poco encontré mi lugar y una familia de amigos que me hizo sentir que en Logroño nadie se siente extranjero».
Una trayectoria política inesperada… e intensa
Su entrada en política es reciente, pero muy intensa. En abril de 2023 recibió una llamada que le cambiaría la vida. «Dije que sí y el 23 de mayo los logroñeses nos dieron la mayoría absoluta con el Partido Popular». Desde ese momento, las responsabilidades no han dejado de crecer.
Comenzó como concejala no liberada, compaginando su trabajo en el ámbito deportivo con varias concejalías: Estadística, Consumo, Protección Civil, Emergencias y Cementerios. Más adelante se sumaron Registro, Educación e Infancia, hasta que actualmente ejerce con dedicación exclusiva como concejala de Festejos, una de las áreas más complejas y visibles del consistorio.

Las dificultades de la gestión municipal
Según explica, una de las principales dificultades es el presupuesto. «Los ayuntamientos atraviesan un momento económico complicado y la normativa de contratación obliga a planificarlo todo con mucha antelación». A ello se suma la coordinación de numerosos colectivos. «Las fiestas implican a mucha gente y mucho trabajo previo».
Retos de futuro: fiestas para todos
Su gran objetivo está marcado en el horizonte de 2026. «Quiero desarrollar un programa de fiestas para todos los públicos, con una oferta musical atractiva, actividades para niños y mayores, y una proyección exterior que sitúe a Logroño como una ciudad de referencia por sus fiestas y su gastronomía».
¿Qué significa gestionar un ayuntamiento?
Para Laura Rivas, la clave está en el trabajo en equipo. «Es imprescindible contar con un buen equipo técnico. La política municipal es servicio público, estamos aquí para mejorar la vida de la ciudadanía, y eso no se debe olvidar nunca».
La política en tiempos difíciles
Admite que no son tiempos fáciles para la política. «Hay crispación y cansancio social», afirma. Aun así, defiende la política local como el espacio más cercano. «La gente te exige, pero también te da mucho cariño. Cuando se siente escuchada, entiende mejor las decisiones».
La mirada alcoyana desde fuera
Como alcoyana, rechaza completamente la idea de un Alcoy decadente. «Somos increíbles, capaces de reinventarnos. Yo siempre digo eso de “más moral que el Alcoyano”». Destaca el valor de las tradiciones, la identidad propia y actos como los Moros y Cristianos, la Cabalgata o la Semana Modernista. «Todo lo que se hace en Alcoy tiene sello propio, es de fil de vint». De hecho, Laura es miembro de la Filà Navarros desde que era una niña, siempre junto a su hermano Alberto.
Eso sí, reconoce que existen retos importantes: oportunidades para los jóvenes, vivienda, accesibilidad, turismo y comercio. «Pero tener retos también es algo positivo».

Una alcoyanía que nunca se pierde
En su casa, la alcoyanía se vive con orgullo. «Mis padres no son de Alcoy, pero me inculcaron el amor por esta ciudad». Echa de menos los puentes, la Glorieta, los sainetes y, sobre todo, a la familia. Aun así, tiene claro que su futuro está en Logroño. «Es una ciudad viva, acogedora y, como dice su himno, nadie aquí se siente extranjero».







