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Article d'opinió de Francesc Jover,

Francesc Jover

La dona en el franquisme

Mai com ara havia tingut el feminisme un suport institucional amb tanta càrrega social. Potser encara no és tot el que cal, però si continuem així se…

Mai com ara havia tingut el feminisme un suport institucional amb tanta càrrega social. Potser encara no és tot el que cal, però si continuem així sense que ningú faça un pas enrere, a mitjan termini podria ser una realitat la igualtat de gènere. La discriminació de la dona ha estat una constant en la història. Al Concili de Nicea, any 325, un assistent ja exposava que la dona no tenia ànima. Des que l’emperador Constantí va incorporar el cristianisme al costumari social, la misogínia ha estat com institucionalitzada.

Vull dir en açò que el masclisme ve de lluny i solament en determinades etapes de la història –molt curtes– s’ha intentat apropar com ara l’ensenyament en la igualtat de gènere. Per altra part, estic convençut que la cultura masclista no la va inventar el règim franquista, tot i que mai no negaré que aquell règim la va estructurar ideològicament amb la intenció de desmarcar-lo de l’educació lliure, laica i igualitària que havia fet la República.

Com podrem comprovar més avall, el règim de Franco situava la dona fins reduir-la a un objecte d'ús i consum per satisfer l'home. I ho va fer d'una forma conscient i descarada, adoctrinant-la per a l'obediència, submissió i dependència a l'home. Per altra banda, mai com ara han hagut entitats que s’han marcat com objectiu –entre altres coses– descobrir l’adoctrinament masclista del franquisme. Un règim que va suposar un endarreriment cultural i alienant, especialment per a les dones.

Feta aquesta introducció, citaré alguns textos on veurem com la Secció Femenina impartia tot el contrari que les escoles republicanes (Ateneus Llibertaris i Cases del Poble) havien ensenyat. La Secció Femenina es va ocupar de desmuntar peça a peça aquell rol alliberador de la dona i el va reconduir de bell nou a ser un objecte sota la voluntat de l'home.

Mireu el que utilitzava la Secció Femenina als llibres de batxillerat i magisteri femení. Naturalment he hagut de fer una selecció per no fer l’escrit massa llarg. La transcripció de textos és literal per donar-li més versemblança. El primer diu:

«Cuando estéis casadas, pondréis en la tarjeta vuestro nombre propio, vuestro primer apellido y después la partícula "de", seguida del apellido de vuestro marido. Así: Carmen García de Marin. De esta forma se dice señora de Duran o de Pelaez. Esta forma es agradable, puesto que no perdemos i conservamos nuestra identidad, sino que somos Carmen García, que pertenece al señor Marin, o sea, Carmen García de Marín». (Sección Femenina. Economia domestica, para estudios de Bachillerato y Comercio)

Potser més d'un haurem caigut en aquest corrent cultural que ens feia propietaris exclusius de la dona. Però no és l’únic text, mireu aquest altre de la mateixa font que ho acaba de reblar: 

«Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada mas que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho».  

El pitjor és que són afirmacions que molts homes i dones se les vam creure de debò i encara no s’ha disculpat ningú. Però hi ha més: 

«La vida de la mujer, a pesar de cuanto ella quiere simular –o disimular– no es mas que un eterno deseo de encontrar a quien someterse [...]» (Revista de la Sección femenina 13 de agosto de 1944) 

Tots ho són, però el següent text em embla especialment aberrant:

 «Ten preparada una deliciosa comida para cuando tu marido regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero. Prepárate: retoca tu maquillaje. Coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.Durante los días más fríos deberías preparar y encender el fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.

Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo de complacerle. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta en cambio, comprender su mundo de tensión y estrés, y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que él es el amo de la casa.

Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tu tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de esta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparadas con la de los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo con talante positivo.

Una vez que os hayas retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable para ir a la cama. Si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que esto podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche. En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente necesidad de dormir, que sea así, no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte». (Text tret de "Economia domèstica" de la Secció Femenina, en 1958 per a batxillerat i magisteri)

No vaig a fer cap comentari que vos aparte de les vostres pròpies reflexions.