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La locomotora estadounidense se ha contagiado del coronavirus

Imatge de Pixabay

Lo que en principio comenzó como una crisis de salud pública limitada a la ciudad china de Wuhan va camino de convertirse en una verdadera pandemia presente en todos los países de la Tierra. Y al drama humano, se le suman ahora los estragos en los mercados bursátiles: el coronavirus está siendo una verdadera pesadilla para los inversores. Estados Unidos, una de las principales locomotoras del mundo, es un ejemplo ilustrativo de lo que está sucediendo en otros países, tal y como vamos a ver a continuación.

Los índices de Estados Unidos, en caída libre

 

Si echamos un vistazo a Wall Street hoy, nos daremos cuenta al momento de la gran caída que han experimentado sus índices en los últimos días. Todas las ganancias de un año se han volatizado en menos de una semana. Pueden identificarse varios factores que han contribuido a desencadenar este desplome bursátil estadounidense.

 

Críticas sobre la gestión gubernamental de la crisis

 

Uno de los principales motivos que está haciendo que el dinero de los inversores se retire de los mercados es la opacidad de las autoridades estadounidenses. Cada vez son más las voces que se alzan para criticar la gestión que Donald Trump está haciendo de esta crisis, minimizándola a sabiendas de que ya hay casos en el país de personas que no han estado en los focos iniciales de la infección en el extranjero. Ya hay quien piensa que esto podría costarle a Trump la reelección.

Las grandes empresas estadounidenses advierten a los inversores

 

Otro de los motivos que está asustando a los inversores es que las principales compañías estadounidenses están empezando a admitir que sus cuentas de resultados se verán afectadas irremediablemente. Apple informaba hace tan solo unos días que cumplir el pronóstico de ingresos estimado para el segundo trimestre del presente ejercicio fiscal será misión imposible. Los problemas en la cadena de suministro desde China y la caída en la demanda de sus productos son los culpables. Y esa es precisamente la situación en la que se encuentran muchísimas empresas norteamericanas.

Si algo ha quedado claro en esta crisis mundial, es que las principales empresas de Estados Unidos dependen demasiado de lo que sucede en China. La crisis del coronavirus está dejando patente la presencia de un riesgo sistémico para la economía: si China interrumpe la cadena de suministro, las empresas estadounidenses no pueden funcionar correctamente. Con un ejemplo se entiende mejor: Coca-Cola importa de China prácticamente todo el edulcorante de sus bebidas Zero y Light. Pues bien, ya se pronostican problemas de abastecimiento de estas bebidas tan populares entre los consumidores.

Imatge de Pixabay

En resumen, los parques estadounidenses recuerdan preocupantemente a 2008. Meses de crecimiento sostenido se han visto borrados de un plumazo tras el cada vez más patente descontrol en la propagación del coronavirus por todo el planeta. Se han redoblado así con más fuerza que nunca los tambores de crisis que algunos analistas llevaban ya prediciendo por otros motivos. ¿Estamos en el ojo de una tormenta financiera perfecta? Todo dependerá de cómo se logre contener la pandemia en los próximos meses.