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Los hacks y su impacto en la industria de los videojuegos

Existen webs dedicadas a descifrar y compartir trucos en cualquier juego de móvil, en Android e iOS

Desde que los videojuegos existen, paralelamente también existen las “ayudas”, trucos y pequeñas trampas que permiten pasar un nivel o superar las dificultades. Los ya clásicos trucos de los GTA o el código Konami, son ejemplos. ¿Pero qué pasa cuando estos “trucos” de manera más sofisticada se aplican a los juegos online? Los hacks están causando un gran impacto en la industria de los videojuegos online.

Años atrás, los programadores de los juegos podían esconder algunas cosas en el código, confiando en que nadie (o casi nadie) los iba a descifrar. Pero llegó el auge de internet donde la premisa es que toda información sea democráticamente distribuida y, en ese contexto, ya los secretos no existen.

En los noventa y principios del nuevo milenio, descubrir un hack tardaba años de juego y experiencia lúdica gamer. Ahora, existen webs dedicadas a descifrar y compartir estos trucos como Jugarya, que ayuda a conseguir recursos en cualquier juego de móvil, en Android e iOS. Esto entusiasma mucho a la comunidad gamer, pues encontrar buenos hacks para convertirse en el mejor jugador de un juego es casi parte de las misiones del mismo.

Evidentemente, es algo con lo que los programadores de los juegos interactúan con la comunidad gamer, pero al mismo tiempo, la industria no prevé casi nunca la magnitud del alcance del uso de los hacks en los juegos online o móviles.

Por ejemplo, ahora se ha hecho de conocimiento público el hack OSM, es decir, el del juego Online Soccer Manager, que ofrece una mejor experiencia de juego y potencia las habilidades exponencialmente. Esto te pone por encima de cualquier jugador corriente y te lleva a la victoria como pez en el agua. Pero  cuando se abusa de estas ayudas, ¿cuál es el impacto que tienen en la industria?

Impacto en la industria del videojuego

 

Todo en su justa medida es bueno, pero el problema radica en quienes se van a los excesos. Cuando los hacks solo se limitan a la palabra ayuda, concediendo recursos y brindando consejos, la verdad es que forman una dinámica interesante y casi inseparable de la experiencia del juego. Buscar y aplicar estos trucos y consejos es parte de la interacción con el sistema lúdico. Pero, existen algunos hacks creados en forma de programas complejos que prácticamente regalan la victoria y para los que están compitiendo en contra de quienes los utilizan, es un sentimiento de impotencia inexplicable.

Si eres gamer, recordarás el escandaloso hack de League of Legends, que permitía jugadas colosales con solo pulsar un botón. Suena muy bien para los que tienen el hack en su poder, pero el sentido de la competencia se pierde cuando el oponente se ve reducido a la mediocridad ante estos “super-poderes”.

Entonces, estos hacks exagerados que funcionan con programas complejos no solo están afectando la competitividad, sino que además están desafiando a la industria. Eso puede ser positivo, en el sentido de que la demanda de investigación, cifrado y programación para cada juego debe ser mucho mayor y eso nos puede llevar a nuevas y mejores interfaces de juego. Pero al mismo tiempo, la experiencia misma del juego está en riesgo. ¿Qué sentido tiene jugar un juego en el que puedes derrotar a tu oponente con solo oprimir un botón y ganar el juego en definitiva con dos teclas más?

Con el auge de estos hacks, la industria de los videojuegos debe concentrarse en tomar medidas. El problema es que, como antes dijimos, los hacks positivos, es decir, los que te muestran trucos y consejos y mejoran la experiencia, ya forman parte indisoluble de la cultura y la formación gamer, y es algo que no se puede ni se debe erradicar. En ese contexto, es importante mencionar que controlar los extremos puede ser más complicado que erradicar la totalidad.

Pero desde que el mundo es mundo funciona de esa manera. Sobre todo ahora que todos los aparatos están conectados y los juegos ya no solo están en las consolas y ordenadores sino también en los móviles. Claro, las formas de juego clásicas no desaparecerán, si se te daña la consola vas a lugares como Reparación de Consolas en Málaga y sigues haciendo uso de ella, no abandonas esa alternativa de juego. Entonces, es complicado para la industria controlar los hacks nocivos cuando los juegos están en todos los dispositivos y existen este tipo de trampas para todos.

En ese caso, sería mejor hablar de conciencia gamer, es decir, que los jugadores se encarguen de proteger su propia cultura usando hacks realmente beneficiosos sin dañar a sus contrincantes.