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Article d'opinió de Andrea Solbes,

Andrea Solbes

No soy filósofa

Carta en respuesta al artículo 'No estoy vacunado, pido perdón'.

No soy filósofa. Me llamo Andrea Solbes y trabajo en marketing, concretamente, en publicidad y promoción. No trabajo en entidades públicas ya que, aunque probablemente hubiera ganado más dinero, eso no va con mi filosofía de vida. Prefiero estar en el sector privado ayudando a emprendedores y empresas que buscan hacerse un hueco en un mercado cada vez más competitivo. Llevo más de 10 años trabajando en empresas privadas, incluso monté un negocio que por desgracia no prosperó, pero eso no me ha impedido seguir adelante y compartir lo aprendido con otros. 

No soy filósofa, pero me encanta la filosofía. De todas las asignaturas actuales en el sistema educativo español me parece de las más útiles ya que con ella se construye, a mi parecer, la base del razonamiento: el pensamiento crítico. 

Me parece perfecto que lo apliques a tu decisión de no vacunarte. Pero, si has de aplicar tu pensamiento crítico te pido que sea al menos con una base estudiada y analizada y no en base al sentido común. ¿Por qué? Por que como comentas, el sentido común lo tenemos todos, pero lo que obvias es que no todos tenemos el mismo nivel de sentido común. Si fuera el caso, no existirían los casos de comas etílicos ni tampoco las muertes causadas por el exceso de velocidad ¿no crees? 

Me encantaría vivir en un mundo en el que existiera el nivel óptimo de sentido común, pero, por desgracia, aún no existe. Por ello la sociedad (y en este caso concreto la política) debe tomar decisiones de parte del conjunto de la población con el fin (o al menos eso quiero creer) de un beneficio colectivo: el bien común. 

El problema es que nos hemos encontrado ante una situación atípica, desconocida e inestable. Y en estos casos lo único que queda es que personas con un nivel (para nosotros desconocido) de sentido común y en base a unas evidencias variables a causa de algo atípico e inestable tomen decisiones. Y ya puedes imaginar en qué puede desembocar esto: equivocarnos o no tomar la decisión más correcta. Pero esto es como dicen algunos psicólogos o coaches de la felicidad: “en ese momento tomaste la mejor decisión que podías con la información que disponías”.

Por suerte, ahora que estamos más tranquilos podemos verlo con perspectiva y analizar si han sido las mejores actuaciones del gobierno actual y, también, analizar el comportamiento de sus contrarios ya que es igual de importante. Así mismo, ver qué ha pasado con otros países que por lo que he podido ver sus decisiones y resultados tampoco es que hayan sido muy óptimos.   

Yo también dudé de las vacunas. No voy a negar que medité durante mucho tiempo si ponérmela ya que desconocía sus posibles efectos a corto y largo plazo. Y esa incertidumbre, e imagino que al igual que a muchos más ciudadanos y ciudadanas, me asustaba. Pero entonces hice eso que yo espero por parte de los políticos: pensar en el bien común.

Si cada uno de nosotros hubiera decidido no vacunarse ¿qué hubiera ocurrido? No tengo una bola de cristal para poder ver el futuro, pero creo que probablemente se hubiera producido una continua saturación de las UCIs, más muertes y más medidas restrictivas tanto internas como externas a nosotros y que afectarían directamente al sistema económico del país. Al motor del país. Con lo que ello implicaría más paro, pobreza e inestabilidad social. 

Hace unos días saltaba a los medios la noticia de que las empresas que han recibido ayudas ICO por el confinamiento del 2020 han tenido que cerrar sus persianas ¿cómo crees que hubiera sido el panorama para 2021 si no hubiera habido vacunas o nos hubiéramos negado a vacunarnos?

Por ello, varios meses atrás, decidí pensar en el bien común y dejar de lado mi individualismo. 

¿Por qué? Porque la filosofía individualista sólo se escoge cuando se vive en el privilegio. El privilegio de que: nunca ha faltado (ni faltará) dinero en casa, el de que nunca has sufrido una enfermedad grave, el de que tienes un techo donde guarecerte cada día y que no te van a quitar por quedarte sin trabajo, el que puedas acceder a una educación superior o que tu vida sea tan estable que no te preocupe el mañana. Es decir, este individualismo egoísta nace de vivir en una posición ventajosa, del sesgo del superviviente y de la falta de empatía. 

Con los datos de vacunación actuales he de decir que me siento muy orgullosa de vivir en un país solidario donde el 80% de la población ha decidido pensar en el colectivismo y no en el individualismo.

No digo que te vacunes, pero sí que valores y respetes el esfuerzo colectivo que hemos hecho por el bien común a pesar de nuestras diferencias y que gracias a eso tú podrás disfrutar de la inmunidad de rebaño sin dar nada a cambio.

Ya que casi la misma proporción de dentistas que recomiendan el cepillo eléctrico (9 de cada 10 según Oral B) nos hemos preocupado por los demás. Nos hemos preocupado por esos abuelos que, por suerte, algunos ahora podemos abrazar o visitar en los centros de mayores, por esos pequeños negocios de tu barrio que han podido soportar el temporal o por esos niños y adolescentes que queremos que dejen de vivir en la nueva normalidad para que retomen aquellas vidas previas al covid.

No digo que te vacunes. Porque al igual que valoro el pensamiento crítico también valoro la libertad de elección. La tuya y la de tu otro hermano que no ha querido vacunarse. Pero como te comentaba al principio, espero que tomes tu decisión sobre una base fundada y no sólo en evidencias y en tu sentido común. Porque, como bien sabrás siendo filósofo, la lógica que se estudia en filosofía con la frase “Si las calles están mojadas es porque ha llovido” nos enseña que es muy fácil creer en falacias debido a una conclusión errónea, precipitada y poco meditada de una evidencia. 
La ciencia sabe que existe la evidencia y a raíz de ella estudia las causas que llevan a la misma. La vacuna ha podido realizarse con tanta velocidad, porque ya se conocía las bases de ese virus e imagino que las farmacéuticas dejaran todo para centrar todos sus esfuerzos en el desarrollo de la vacuna habrá tenido algo que ver. Pero eso te lo puede contar mejor toda esa red científica, médica e incluso farmacéutica que han hecho innumerables videos sobre cómo funcionan las vacunas. Puedes encontrarlos en Tik Tok, la red favorita de tus alumnos.

No soy filósofa, ni tampoco quiero tus disculpas. Tampoco de ese 20% restante sin vacunar. Pero sí que quiero que quede constancia de que cuando nos ponemos de acuerdo y miramos todos y cada uno de nosotros en la misma dirección, somos imparables.