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Article d'opinió de Gabriel Guillem, historiador

Gabriel Guillem

¿Para qué sirve el estudio histórico de un edificio? Sobre las bombas explosivas en Rodes "de las que nadie tenía constancia"

Una gran parte de la sociedad sigue considerando al historiador, al arqueólogo, como un señor de carácter entre romántico y nostálgico que emplea su tiempo en algo tan inútil como investigar el pasado. Es el cliché general, alimentado por no pocos diletantes que pasan por profesionales de la Historia.

El trabajo del técnico arqueólogo, del historiador, es útil para la sociedad “de hecho”. Un ejemplo lo tenemos en el caso actual de la manzana de Rodes.

En el año 2016 realicé para el gabinete de arquitectura de Isaac Montava el estudio histórico del conjunto. En su página 49 cité los testimonios aportados por María Ángeles Berbegal Medina de antiguos trabajadores de Rodes que citaban la existencia de las bombas halladas esta semana.

En este punto surgen dos preguntas: ¿Llegó el informe histórico a los técnicos municipales y directores de la obra? y si llegó ¿Por qué no se ha tenido en cuenta a la hora de gestionar los trabajos, evitando la alarma provocada?

Reproducimos a continuación el fragmento del texto del informe citado:

“En un estudio sobre la empresa, María Ángeles Berbegal Medina entrevistó a varios antiguos trabajadores de la metalúrgica. Por sus testimonios se conocen datos concretos de la vida de los obreros en los talleres de Rodes.

En 1926 un oficial de primera cobraba 8 pesetas por día y un especialista 9 pesetas y la plantilla había alcanzado los 300 empleados.

En 1934 hubo una huelga que se prolongó 14 semanas, coincidiendo con la huelga de Asturias y el conflicto de Casasviejas. En 1935 la empresa había disminuido su personal a 186 obreros, contando entre ellos a 14 aprendices.

Los trabajadores de mayor categoría cobraban de semana en semana, un sueldo fijo, incluso estando de baja, el resto de los obreros cobraban por días trabajados. El control de asistencia de los empleados consistía en una serie de chapas metálicas numeradas, cada obrero tenía asignado un número, al entrar en la empresa cogían su chapa. Uno de los empleados, conocido como “el chapero”, revisaba después de sonar la sirena de inicio del turno las chapas que habían quedado en su sitio, descontándose media hora de sueldo a los obreros retrasados. Este sistema fue sustituido por una máquina de fichar.

“El Chapero” vivía en la propia fundición, actuaba como portero, abriendo las puertas de los talleres y controlando el pesaje de camiones en la báscula de la empresa, situada en la entrada al patio interior desde la calle Agres.

Con anterioridad al régimen de Franco no se contaba con un seguro que cubriera enfermedades ni accidentes, los obreros de Rodes Hermanos formaron entre ellos una mutualidad para aliviar las necesidades económicas de los compañeros que por alguna circunstancia no podían acudir a trabajar.

La jornada laboral se iniciaba y finalizaba con el sonido de una sirena, durante la Guerra Civil se usó una campana para evitar la confusión con la sirena del ayuntamiento que avisaba de la amenaza de los bombardeos de la aviación italiana.

En los años cuarenta Rodes Hermanos se orientó a la producción de máquinas para la fabricación de gomas para el calzado de las fábricas de Cocentaina y para fabricar caucho destinado a Alemania. Estos materiales se obtenían del reciclado de cubiertas de neumáticos de automóviles, inventándose sistemas mecánicos para mejorar este proceso. Al ser vencida Alemania en la Segunda Guerra Mundial dejó de producirse este tipo de maquinaria.

La carencia de hierro en esta época posterior a la Guerra Civil obligó a fundir cualquier tipo de objeto metálico. Al introducir en los hornos de fundición bombas sin explosionar que habían quedado sin uso después de la guerra, hubo varios accidentes y según testimonios de los antiguos obreros las bombas explosivas que habían quedado en los talleres fueron enterradas bajo la entrada de la calle Vistabella (posiblemente fueran introducidas en el antiguo refugio situado en esta zona de la fundición).”