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L'Alcòdiam és d'OK or

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Objectiu complit. El Patí Alcòdiam torna dos anys després a l'elit de l'hoquei mundial. Aquest dissabte ha ascendit després d'imposar-se el cuer, el Santa Maria del Pilar, per 4 a 9. Gran any i alegria immensa per a l'esport alcoià.

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TIempo de otra pandemia, llamada ansiedad

Macrina Soler, la nostra Psicòloga de capçalera
  • En el centro de nuestro pecho, tenemos un gran bote, en el que vemos metiendo nuestras emociones, pensamientos, sensaciones, experiencias… En ese bote, introducimos tanto nuestro estrés real

Estrenamos espacio divulgativo de la mano de la Psicóloga clínica, Macrina Soler. Periódicamente nos ofrecerá su visión, esposición y propuestas de soluciones para situaciones que podemos estar viviendo tod@s en nuestro interior. Así que, ¡Bienvenida a ARAMULTIMÈDIA, Macrina!

Si bien, la ansiedad ya era un mal conocido entre todos nosotros, este último año, se ha disparado y extendido también, como la otra pandemia, a pasos agigantados.

El motivo, es bastante claro… Intentaremos explicar qué es la ansiedad, y qué funcionamiento tiene en nuestro organismo.

La expresión que tanto utilizamos “la gota que colmó el vaso”, está en realidad muy acertada. Yo siempre digo, que en el centro de nuestro pecho, tenemos un gran bote, en el que vamos metiendo nuestras emociones, pensamientos, sensaciones, experiencias… En ese bote, introducimos tanto nuestro estrés real (obligaciones cotidianas, prisas, tareas, quehaceres…), como nuestro estrés percibido (cómo me tomo yo cada estímulo, las vueltas que doy a las preocupaciones, las anticipaciones de lo que me imagino que ocurrirá, que por cierto suelen ser pesimistas…). Así, este bote nuestro se va llenando hasta que un día, sin más, “la gota colma el vaso”, muchas veces, en forma de estímulo insignificante, (muchos me decís, “si es que esto no ha sido para tanto”),  y aparece la ansiedad en forma de torbellino en nuestro cuerpo, que parece que todo lo va a arrasar y no va a quedar nada. ¡Se encienden las alarmas! 

Las alarmas de nuestro cuerpo son en forma de palpitaciones, nervios, no poder calmarse, sudores, dolor de estómago, insomnio, temblores, taquicardia, mareo, incluso desmayos…. Y de ahí, el bucle. Siempre necesitamos buscar explicaciones de todo lo que ocurre, así que nuestra mente, de forma automática, hace un diagnóstico: “me está dando un infarto”, “voy a morir”… Estos pensamientos, que sin duda, suponen gotarrones para nuestro bote, van incrementando la ansiedad, y sobre todo el pánico a que se repita el episodio, debido a lo mal que lo hemos pasado. Este pánico en forma de gotas, va generando que se repitan los episodios de ansiedad, y que tengamos la sensación, de que no lo podemos controlar.

Simulacro de incendio

Yo siempre defino la ansiedad, como un simulacro de incendio. Cuando los bomberos hacen uno, encienden todas las alarmas y sirenas a toda pastilla. Las luces, las mangueras, el coche de bomberos, se ponen a correr… Pero, no existe tal incendio aunque lo parezca. Lo hacen, con el fin de estar bien preparados por si hubiera un incendio real, y así, protegernos mejor. ¡Eso es la ansiedad! Nuestro sabio cuerpo, nos hace un simulacro, y nos dice: “si no cambias tus pensamientos, tu estado constante de alerta, tus anticipaciones y preocupaciones, tu ritmo, y te dedicas tiempo a ti mismo, podría haber un incendio en tu cuerpo, y pasaría algo así”.

 

 

Pero… no deja de ser UN SIMULACRO. En realidad, en nuestro cuerpo no está ocurriendo nada peligroso. Y NADIE NUNCA MORIRÁ DE ANSIEDAD. Eso es lo primero a tener claro, para ir superándola. La ansiedad viene de nuestros pensamientos, yo la creo, y yo la destruyo, entrenando mi mente (sí, la mente también se entrena, como cualquier músculo del cuerpo), al fin y al cabo, nuestro cuerpo siempre obedece a nuestra mente, os lo aseguro.

Los tiempos que corren, en plena pandemia, en la que toda la información constante que nos llega es de peligro, alerta, de incertidumbre, de indefensión… han supuesto auténticos gotarrones para nuestro bote, sumandos a nuestro estado de alerta cotidiano. Los que ya padecían ansiedad, la han multiplicado, lo que no, la han descubierto. 

Con este artículo, me gustaría explicaros que la ansiedad tiene solución, se entrena y se trabaja, y, si bien no es peligrosa, si tiene un peligro real ir dejándola pasar. Consulta a un profesional y verás con satisfacción, que superarla, estaba en tu mano con tu aprendizaje.

¡No esperes más, y pon freno a tu ansiedad!

 

Macrina Soler

Psicologa clínica.

C/ Murillo,39-bajo

Email: masolbre@gmail.com

Tel: 675956383