- Rubén Català —l’ídol de l’afició alcoiana— lha marcat amb el peu, la cama i l’ànima, desafiant el defensa que tenia damunt. Cada dia ens recorda més aquest xic a Jorge Molina en els seus inicis.
Enésimo capítulo del destino del Alcoyano, al que casi siempre le ocurre lo mismo. Se adelanta en el marcador y resiste lo indecible hasta que, en el minuto 93, tras un rebote y golpeando en el palo, le empatan.Rubén Català volvió a marcar para el Deportivo. A pesar de la decepción final, el punto es de oro en un campo imposible.
Una auténtica lástima, porque el Balears empató en el minuto 93, cuando los alcoyanos ya saboreaban su primera victoria fuera de casa. Pero habrá que esperar un poco más. El empate, muy luchado, llegó tras un rebote y golpeando en el palo de Zàrraga, que no pudo hacer nada más.
El Alcoyano se adelantó en el minuto 25 en una jugada de puro pundonor deportivista. Gran centro desde la izquierda de Fran Moreno y Rubén Català —el ídolo de la afición alcoyana— la metió con el pie, la pierna y el alma, desafiando al defensa que tenía encima. Cada día recuerda más este chico a Jorge Molina en sus inicios.
A partir del gol, tocó sufrir y resistir. Es cierto que una falta directa lanzada por Lado (que, si el árbitro hubiera dejado seguir, habría acabado en gol) fue rechazada con el brazo por un defensa balear. ¿Penalti? No.
Como decíamos, el tramo final de la primera parte y toda la segunda fue un sufrimiento continuo y una lucha contra el reloj. También es cierto que el Alcoyano, al contragolpe, creaba peligro, pero sin demasiadas ocasiones claras.
Los de Fran Alcoy se defendieron como toros: muy bien, con intensidad y mucho sacrificio. Pero al final, como suele pasar, llegó un empate que reflejó justicia en el marcador. Porque el Balears lo intentó de todas las formas posibles, y el Alcoyano se defendió de todas las formas posibles.
Una pena, porque lo tenían a dos minutos del final, pero no deja de ser un gran punto en un campo dificilísimo.




















