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El descenso del Alcoyano: Entre el delirio y lo patético

Garrido en la gespa
  • Y como viene siendo habitual, el abonado, el que paga su carnet, no tenía prioridad para obtener invitaciones. Para eso se tenía que abrir las oficinas un par de días antes, y eso cansa y molesta al atento personal de la SAD.

Superadas unas cuantas horas del desenlace final, y ante la ausencia de información y reacciones, y ante los mensajes de las redes sociales de la SAD (hablando de la Moral, del coraje y de que volveremos, con el rostro de jugadores llorando), es preciso tomar partido y explicar algunas cosas que hagan constar que, en nuestra humilde opinión, TODO se ha hecho mal y que gobierna el club un grupo de personas parecen no entender en ocasiones de qué va esto y que parece que quieren propagar el mensaje que dice: "No pasa nada, la Segunda Federación es buena y muuuy dura... y que la Moral nos devolverá a la vida". Y lo vivido en El Collao no tiene nombre. Desde la entrega de invitaciones hasta la rueda de prensa de Garrido o la respuesta bipolar de la afición al final del partido. Lo del sábado fue delirante y muy patético.

Lo nuestro es coraje, lo nuestro es FE

Porque si algo nos representa, es la moral del Alcoyano.
Afición, Alcoy... volveremos.

 

Este es el mensaje que el CD Alcoyano SAD ha lanzado en sus redes pocos minutos después de descender a Segunda Federación con todo el merecimiento y los honores posibles. Ni una gota de perdón, responsabilidad o culpa. No pasa nada, “volveremos”. Y en el entorno de la rueda de prensa, los pocos que deambulaban y que tienen relación con la cúpula de la SAD (chavales de los Juniors y/o de la Filà Contrabandistas), ya intentaban propagar ese mensaje: “No passa res, la Segunda Federación que nos espera es muy dura, están los catalanes”. Premisas que se escuchan en los pasillos y que luego se lanzan "para disimular" el ridículo vivido.

 

Pero vamos por partes, al menos por lo que respecta al partido del sábado. En las próximas semanas analizaremos los últimos meses/años del Deportivo. Pero eso ya vendrá, porque Juan Carlos Ramírez, el propietario, y a quien debemos la supervivencia del Alcoyano, habló más de una hora en rueda de prensa hace un año y dijo muchas cosas que quedaron registradas en YouTube y deberemos comentar.

 

La semana pre-partido

 

El Deportivo se juega la vida y lo único que se les ocurre es dar entradas gratis a todo Dios. Por supuesto, nada más. Ni mensajes de capitanes, ni reunión con las peñas para promover cosas... “NO, sólo abramos el campo para demostrar que los paletos solo vienen cuando es gratis. Y que ni dándolas gratis llenamos el campo”. Pues esa es la actitud: nada constructiva ni centrada en apoyar al equipo. Porque como quedó demostrado, la chiquillería subió a El Collao a ver a Raúl y a sus muchachos (los del Castilla). El Alcoyano, como se lo han cargado en dos años desactivando a la afición, importa un pimiento.

 

La semana se completa con la actuación estelar de Justicia, que cada día aprende más de don Juan Carlos: “Aquí no pasa nada y si bajamos (que no pasa nada... ¿Cómo que no pasa nada?), estaremos en Segunda Federación. Se ha bajado muchas veces y no ha pasado nada”. Ilusión a raudales. Así culmina la semana.

 

Entradas gratis

Sin cuestionar, en términos de seguridad ciudadana, la entrega de invitaciones fue contraproducente. Los abonados y muchos aficionados se marcharon cabreados. En primer lugar, y para variar, información insuficiente. Nadie sabía cuántas entradas se darían por persona, si las localidades tenían asiento o era “sálvese quien pueda” y si los abonados tenían prioridad. De todo nos enteramos cuando se abrieron las taquillas. Y como viene siendo habitual, el abonado, el que paga su carnet, no tenía prioridad para obtener invitaciones. Para eso se tenía que abrir las oficinas un par de días antes, y eso cansa y molesta al atento personal de la SAD.

 

Muchos abonados, los del carnet que se paga a principios de temporada, los que se han tragado las decepciones deportivas, hicieron una hora de cola para nada. Pero es más: algunos abonados que fueron a las 16:00 a coger sitio, cuando les llegó el turno, no pudieron obtener entradas porque les dijeron que “los socios no tienen derecho”. Lamentable.

 

Y por último, en vez de dar dos invitaciones por persona, entregaban a demanda, es decir, las que quisieran. Con lo que a los 20 minutos se agotaron. Dar de dos en dos suponía esfuerzo y media hora más de trabajo. “Quita, quita, fuig, fuig...”.

 

Y después, al entrar al campo, personas con invitaciones ocupando (cual israelitas) palcos y asientos de abonados que, por supuesto, no abandonaron al ser reclamados por sus propietarios.

 

La grada no anima

 

Como se decidió abrir el campo en el partido más importante del año, el 60% del público era del Madrid o había decidido acudir al Collao a pasar la tarde, y sobre todo, porque es GRATIS (la cultura hispánica adora estas cosas). Esperábamos un Collao caliente y animoso. Y en vez de eso, silencio y extrañeza cuando alguien se arrancaba con el grito de “¡Deportivo!”. “¿Eso qué quiere decir?”, preguntaba un niño. Eso sí, la menta y la cerveza se agotaron en el bar y Fomento tendrá trabajo extra para limpiar las pipas del suelo. Aunque lo más probable es que en el primer partido de liga las pipas sigan allí (porque no habrá partido de presentación y la pretemporada será en La Nucia y Oliva, ¿no?).

 

Pero lo más flipante vino al final del partido. Centenares de chavales saltaron al terreno de juego para hacerse fotos con las futuras promesas del Real Madrid. Esperpento e imagen de poblet de 300 habitantes. Tercermundista ver a Raúl González corriendo con dos guardaespaldas para librarse del agobio de los adolescentes. Muy triste. Y los jugadores del Alcoyano, que sí dieron la cara, sufrieron todavía más humillación. Ni siquiera saltaron al campo por ellos. La indiferencia es peor que la recriminación. Y nadie les hizo ni… caso.

 

Garrido hacía de entrenador saludando a sus chicos y la gente se agolpó en torno al túnel de vestuarios. Pero no a recriminar nada, sino a pedir camisetas, botas, calcetines, sudaderas y esparadrapos sudados de los jugadores del Alcoyano.

Por cierto, la megafonía, como siempre: tímpanos reventados con reguetón y ni una palabra cuando la invasión del campo.

 

El Gol B

 

Allí se alojaban los aficionados que todo el año han acompañado al equipo. Y entre ellos, algunos que, con muy mal gusto, la tomaron con De Palmas, al que llamaron “borracho” y “puto herculano”. Una vergüenza ajena incontenible la que sufrimos los que ya contamos canas y nos gusta el fútbol. Muy patético. Sobre todo porque minutos antes, esos mismos alentaban al Hércules porque había empatado contra el Sanluqueño.

 

Y poco más, la verdad. El numerito de increpar a los jugadores y cuando estos se acercaron, se fundiían en un abrazo. No se trata de agredirles; al contrario, debería imperar el mensaje de que: Mejores, peores, con sobrepeso o fuera de forma… son nuestros jugadores: SIEMPRE.

 

La sala de prensa y Garrido

 

Al acabar el esperpento del césped, el show se traslada a la sala de prensa. Por cierto, se cae a trozos. La puerta no tiene manivela y el barracón está lleno de chavales (no sé si de los Juniors) que ocupan los asientos de los periodistas y que no dejan trabajar a los que ejercen la profesión. En mitad de la rueda de prensa se apaga la luz porque el aplique está al lado de la puerta y alguien se apoya. Cutre, muy cutre.

 

Y en eso que llega el bueno de Garrido. Un hombre de la casa a quien nadie de la SAD acompaña a dar la cara. Un valiente que, pese a no tener el título (Garri, venga, arrea-li) sale en rueda de prensa. Intuyo que no le asesoran, porque su discurso es delirante y habla de “analizar las cosas malas que se han hecho en el partido”. O lo que es lo mismo, lo que dice un entrenador cuando pierde… pero cuando a la semana siguiente tiene otro nuevo partido... en este caso todo ha acabado. 

El bueno de Garrido dio a entender que seguiría el año que viene. ¡Vamos Garri, nos representas!