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Article d'opinió de Iker Gómez, Graduado en Ciencias de la Actividad física y el deporte

Iker Gómez

¿Entrenamos músculos o movimientos?

Una vez has comenzado a entrenar o te has apuntado a un gimnasio sin saber muy bien por dónde empezar es normal encontrarse a uno mismo buscando por internet o preguntando a conocidos cómo entrenar, es decir, qué hago una vez piso el gimnasio. ¿Qué máquinas uso? ¿Hago todos los días lo mismo? ¿Divido el entrenamiento en días? ¿Qué hago cada día?

Lo más normal es encontrar la típica rutina de gimnasio dividida en: tronco superior, tronco inferior o -peor aún-, un día pecho, tríceps y hombros, otro espalda y triceps, otro solamente piernas y así sucesivamente, aislando los músculos del cuerpo como si fueran meros engranajes sin un mecanismo; trabajando un músculo mientras los demás descansan en máquinas llenas de poleas, agarres y asientos cómodos, no vaya a ser que estemos de pie cuando se supone que estamos en nuestro momento activo del día. 

 

Toda esta moda de trabajar músculos de forma aislada la trae el culturismo, ya que abundaron las revistas sobre cómo ser tan fuerte como Schwarzenegger y una forma cómoda y sencilla de entrenar, aunque tal vez no la más beneficiosa. Es cierto que dentro de esta disciplina tiene sentido entrenar así, pues el culturismo busca la máxima expresión de cada músculo del cuerpo y no la máxima funcionalidad del propio cuerpo. Es como si un equipo de fútbol entrenase a sus jugadores de forma individual y solo se juntasen para el partido; no hace falta decir el desastre que sería. Tiene sentido si el jugador necesita mejorar algunos aspectos concretos o está lesionado. Así pues, nosotros podemos entrenar algún músculo de forma aislada si tenemos alguna deficiencia o estamos en readaptación por alguna lesión, pero no debería ser la norma de nuestro entrenamiento. 

 

En cambio, entrenar movimientos tiene una transferencia al mundo real. Cuesta ver una situación en nuestro día a día en que tengamos que hacer uso únicamente de la cabeza corta del bíceps, sin embargo, a todos nos viene a la mente cuando tuvimos que subir una maleta al portaequipajes y teníamos que agacharnos, cargar la maleta, subirla por encima de nuestros hombros y colocarla en un rinconcito mientras mantenemos el equilibrio y tratamos de no hacernos daño. Ahí, seguramente, no estábamos pensando en qué máquina del gimnasio nos ayuda a realizar este movimiento, ni qué día sirvió para que consigamos esta pequeña hazaña, pues pensamos en nuestro cuerpo como un todo y no en pequeños músculos que trabajan por su cuenta. 

 

 

Entonces, ¿cómo puedo entrenar movimientos? Es una buena pregunta con una respuesta sencilla y compleja a su vez. Primero habría que tratar de huir de los gimnasios convencionales, aquellos donde las máquinas ocupan la mayor parte del espacio y apenas hay materiales como mancuernas, pesas rusas, barras libres, barras de dominadas, balones medicinales etc. Trabajar con el propio cuerpo también es una buena opción; no tiene mucho sentido tratar de levantar grandes pesos si no eres capaz de hacer una flexión o levantar tu propio peso en una dominada y por suerte, no necesitamos un gimnasio para poder entrenar estos ejercicios. Una vez tienes un lugar y material con el que entrenar, lo principal es aprender bien la técnica de los movimientos, sin mucho peso, toca reaprender a moverse bien: hacer una sentadilla decente, saber cargar un peso sobre mis hombros etc. Aquí es importante poner el foco en la técnica y no en el peso, pues son movimientos más complejos y difíciles que las máquinas del gimnasio, lo que conlleva a un mayor riesgo de lesión si no se hacen correctamente. Para ello puedes solicitar el asesoramiento de un entrenador. Poco a poco, verás como puedes ir realizando esos movimientos con mayor agilidad y aumentando la carga.

 

Y que se me entienda: no estoy en contra del culturismo, sino de que la gente entrene como culturistas sin serlo. La mayoría de nosotros no somos ni culturistas, ni deportistas de élite. Buscamos el bienestar a través del ejercicio físico; poder realizar las actividades del día a día con energía y practicar algún hobby sin morir en el intento.