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El diario de Mireia Martí Expósito: Una semana encerrada

Mireia i la seua germana, cantant /MME
  • He empezado el día con muy buena energía gracias a la clase de zumba a distancia con conexión Lecco (Milán) - Alcoy, con nuestro amigo italian
  • Durante este ratito de “Plaça de Dins” hemos visto a gente haciendo ejercicio por la ventana y mientras, nosotras estábamos bailando al ritmo de “Back in the City” de Alejandro Sanz.

Mireia ens acosta la tercera part del seu diari de l'aïllament. Quan compleix una setmana tancada, valora encara més allò que no té i experimenta cada dia a les 20 hores per la finestra noves sensacions: Cantar? Cridar? Necessitat de comunicar-se?

Viernes 20 de marzo. Día 6: típico viernes pero distinto

Creo que la gente aún no está concienciada de la gravedad del asunto. Hoy siento impotencia por todas las personas que no respetan las pautas que nos están dando y que, obligatoriamente debemos de seguir.

Asomarme a la ventana y ver a una pareja paseando a su perro creo que es el motivo principal de mi enfado. Pero, además, he visto vídeos y fotos de demasiada gente por la calle. Debemos recordar que no estamos sumergidos en el juego de “Polis y Cacos” donde nosotros somos los delincuentes que debemos huir de la policía. Estamos sumergidos en una realidad y, cueste lo que cueste, debemos acoplarnos a ella.

Tu perro no es el comodín para caminar y la compra diaria no es la excusa para salir de casa. Sal lo menos posible de tu casa POR FAVOR porque, para los que están cumpliendo la cuarentena, es totalmente injusto ver desde sus ventanas a irresponsables tomando el aire en la calle mientras ellos lo hacen desde sus balcones.

Por lo demás, he empezado el día con muy buena energía gracias a la clase de zumba a distancia con conexión Lecco (Milán) - Alcoy, con nuestro amigo italiano. Es triste pero, el confinamiento (que no sabe de fronteras) ha unido más nuestra relación.

En cuanto a mi programación televisiva... lo siento Harry pero hoy también te sustituyo por José Coronado, aunque Álex González también está jugando un papel importante para que deje de verte durante un tiempo. Pero no te preocupes, volveré a tu saga.

Después de esta sesión larga de “Vivir sin permiso” no hemos querido olvidar que es viernes y, como viernes sin Plaça de Dins no es viernes, nos hemos montado nuestro propio chiringuito en el que las papas, la cerveza y el juego “Intelect” han sido los clientes.

Qué buen ratito hemos pasado y, por supuesto ¡Sin olvidar el aplauso de las ocho!

Hoy, Laura y yo hemos fomentado la iniciativa de gritar: “¡Hasta mañana!” y una voz femenina nos ha contestado ¿Quién será? sólo conozco su voz y no ponerle cara me llena de curiosidad.

Aún así, esto todavía tiene que tener más vidilla. Mañana sábado pensaré en alguna canción o algo para animar a mis vecinos.

Durante este ratito de “Plaça de Dins” hemos visto a gente haciendo ejercicio por la ventana y mientras, nosotras estábamos bailando al ritmo de “Back in the City” de Alejandro Sanz, calentando motores para el concierto al que iremos que, en caso de que se suspenda, recrearemos el 22 de junio.

Hoy me he sentido mucho mejor. Aunque no lo creamos se acerca el “cumplesemana” de esta cuarentena y, además es fin de semana y eso el cuerpo tiene que notarlo de alguna forma.

Mañana haré algo mucho más distinto para recordar que estoy de finde y no encerrada como el lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, lunes, martes, miércoles, jueves y viernes.

Sábado 21 de marzo. Día 7: “Semanarsario”

Al contrario que otros días en los que me quería quedar durmiendo en la cama, hoy me he despertado pronto (para mí para ser sábado), a las 9:30. A pesar de intentar volverme a dormir para matar horas de posible aburrimiento no ha sido posible. Ya se va notando en las horas de sueño que no me hace falta tanto descanso.

La primera experiencia del día relacionada con el coronavirus me ha sorprendido. Por primera vez desde que empezó todo esto, gente de mi alrededor (joven) ha soñado con el COVD-19. Y no hablo de una o dos personas sino de cuatro. “Me secuestraba un bicho llamado Corona”, “He sido médico esta noche” o “Todo el mundo tenía la enfermedad” han sido algunas de las ilusiones. Parece ser que el virus quiere acaparar absolutamente todo, incluso nuestras mentes y sueños y quitarnos, a la misma vez, horas de este último.

Mi día también empieza con algo que no puedo detestar más: los bulos que corren por las redes sociales y, en especial, por Whatsapp. Audios, textos, “me han dicho que...” y mil tonterías más son “los cuatro fantásticos” que invaden mi galería y que quiero eliminar enseguida porque no sirven de NADA, sólo para estorbar y hacer creer a la ciudadanía que pueden saber de todo inmediatamente.

No obstante y, relacionado con el COVID-19, hoy no han sido todo malas noticias, que las han habido a montones. También me he enterado de la involucración y ayudas de empresas, tiendas, multinacionales o  de  algunos centros como el del CIP FP de Batoi, lo que pone en la mesa de nuevo que, cuando queremos podemos ser la generación más generosa de la historia.

Pero para buenas noticias… ¡El “semanarsario” de la cuarentena! Segundo sábado confinados. Podría empezar hoy mismo la cuenta atrás pero como sé que voy a estar encerrada un tiempo más, no me hago ilusiones y continúo escribiendo.

De momento y, toco madera, esto no está del todo mal. Si echo algo de menos es lo inmaterial: las charlas, los abrazos y las risas con mi gente. Qué fuerte llegarán el día que podamos volver a hacer todo eso que tanto se añora en estos momentos.

Llega mediodía y, volviendo a nuestra tradición sabadera, nos hacemos una cervecita. Esta vez ha sido en el balcón ya que, a pesar de hacer mal tiempo, una cerveza al aire libre siempre entra mejor.

Y por fin, he acudido a mi tercera cita con Harry, claro está sin dejar de lado a José, ni a Álex.  Además he disfrutado la tarde muchísimo. Tras media hora de intentar conectar la Wii, lo hemos conseguido. Hemos cantado al SingStar y bailado al Just Dance. Vecinos, si teníais la duda de quiénes eran las que berreaban cual ovejas éramos mi hermana y yo. Lo siento, iremos mejorando durante esta semana.

Ayer me prometí poner música y, finalmente, no lo he cumplido. Tan sólo me he atrevido a decir “¡Venga vamos que es sábado!”  y, sorprendentemente, he sido correspondida. Algún vecino ha contestado: “¡Y mañana domingo!”, seguido de un “¡Venga que podemos con esta mi….”! Poco a poco vecindario, confío en vosotros y en vuestra gran respuesta del último día.

Tengo que confesar que me daba un poco de vergüenza gritar a pleno pulmón, pero luego he pensado: “La vergonya fa ronya” y lo he dicho. Además, sin querer quererlo estoy sintiendo la necesidad de apreciarlo todo más y de arriesgar por lo que me parece buena idea o quiero conseguir. Y es que, como dijo Mónica Carrillo en uno de sus microcuentos: “¿Y si pierdo?, - Significará que has vivido”.